11 Julio 2015 – Llamado de Amor y Conversión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María

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Flecha blanca
La Madre de todos los pecadores. 
Todos y cada uno de ustedes están guardados en Mi Amante Corazón. Todos y cada uno de ustedes deben depender de Mi Maternidad porque Yo soy la Madre de Dios y la Madre de todos los pecadores. 

Queridos hijos, cada día que van uniéndose en oración, va creciendo espiritualmente, van dando un paso más en su vida cristiana. Por eso es importante la perseverancia en el seguimiento a Jesús, para que las gracias que el Señor les ha concedido, las vayan adquiriendo a lo largo de este caminar en el momento de Dios, cuando Él quiera otorgárselas. 

Queridos hijos, sean mis apóstoles y muestren el mundo que son mis hijos, sean testimonio de Mi Voz Materna, porque mi presencia en este lugar es consuelo, es fortaleza, es medicina para muchas almas enfermas. Con Mi presencia entre ustedes, queridos hijos, también estoy derramando dones, gracias y carismas para el servicio. Están llamados el servicio, están llamados a la entrega, están llamados al amor desde su Bautismo. Por eso, queridos hijos, sean fieles a la invitación de Jesús, Jesús sana sus heridas, Jesús libera sus almas, Jesús es consuelo, ese ánimo y alegría. 

Por eso les invito, queridos hijos, a ser siempre mi pequeño Ejército orante que crecerá y crecerá como las estrellas del cielo, porque la hora del Triunfo y Reinado de los Sagrados Corazones Unidos está llegando y se implantará en sus hogares, en sus familias, en sus corazones, en muchos corazones de mis hijos.

Ya estoy reuniendo y gobierno como Reina y Señora de todos los hijos de Dios y por eso les invito a la oración, la alegría del testimonio, a la perseverancia en el seguimiento, la confianza en la tribulación y a la esperanza en la persecución y en el dolor. 

Por eso, queridos hijos, no teman Yo siempre escucho vuestras súplicas. Yo les pido confianza, fe y amor, enamórense verdaderamente de Jesús. Amen con todo el corazón a Jesús. Sigan sin vacilar a Jesús.

Les amo y les bendigo. Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.  Ave María Purísima, sin pecado concebida.