11 Julio 2018 – Llamado de Amor y Conversión de Casto y Amante Corazón de San José

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Flecha blanca
Hijitos de Mi Castísimo Corazón, nuevamente los invito a que se abran al Amor de Dios. Hijos, no están permitiendo que Dios los ame, no se están dejando amar. ¿Acaso creen que por estar en medio de dolores, de sufrimientos y pruebas, Dios los ha dejado de amar? ¿Acaso creen que Dios ama más al que no sufre? ¿Acaso creen que el que sufre carga una maldición? No, queridos hijos, los hijos de María no pueden tener una mentalidad permisiva ni destructiva. Queridos hijos ¿creen que el sufrir es estar maldecidos por Dios? Queridos hijos, quien más sufre debe alegrarse de ser muy amado, porque en el sufrimiento el Padre está dando una oportunidad de ser santos, de morir a la voluntad humana y de purificarse en la tierra y no en la Eternidad. Acepten los sufrimientos en la tierra, porque los sufrimientos del purgatorio son infinitamente dolorosos, porque en el purgatorio ven, con luz viva, todo el rechazo que le hicieron a Dios. Queridos hijos, un hijo de María no piensa de ese modo, un hijo de María sabe que el Camino para llegar al Cielo son las estaciones de la Cruz, sabe que el Camino para llegar al Cielo es el despojo de Belén y el sacrificio del Calvario, un hijo de María sabe que entre más recorra el Vía Crucis más acariciado por Dios está siendo. Y los invito a recorrer primero el Camino de Vuestro Padre San José, un Camino de Nazaret que los prepara para llegar a Belén. Queridos hijos, en este Camino Josefino renuncien a vuestra voluntad humana, la voluntad humana los preocupa, los enferma y los paraliza por el miedo, la Voluntad Divina los reconforta, los anima y los lleva a actuar por amor. En este Camino de San José aprendan de la humildad, aprendan del perdón, aprendan de la prudencia, aprendan del amor. Para entrar al Cielo se debe estar lleno de obras de amor, porque en el Cielo sólo entran los que han sabido amar con el Amor de Cristo. Entonces, para que lleguen al Cielo, no esperen la purificación, comiencen ya a amar como les ama Jesús, y es muy sencillo, queridos hijos, no se pregunten ¿qué quiere Dios de mí? no se pregunten ¿cómo hago lo que Dios quiere de mí? porque esas respuestas les son dadas en cada Llamado de Amor y Conversión. Dios les dice que espera, como quiere que hagan las cosas, en cada Llamado de Amor y de Conversión Dios les está enseñando Su Voluntad. Por eso, insisto ¡escúchennos! Nuestras Venidas a este Lugar Santo son por orden del Altísimo, por eso escuchen seriamente nuestras Palabras y pónganlas en práctica.

Desde este Lugar, que es el Refugio de los Tres Corazones, los bendigo junto a San Benito que también ora por ustedes; en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amen.