12 Enero 2018 – Llamado de Amor y Conversión del Sagrado Corazón de Jesús

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Flecha blanca
Apóstoles de Mi Sagrado Corazón, ha sido Mi Corazón que con Infinita Misericordia los ha escogido y con ternura los ha llamado, porque Mi Corazón Sacratísimo está reuniendo a todas las Almas Apostólicas de los Últimos Tiempos. Es decir, a todos los que escuchan Mi Palabra con el corazón los estoy reuniendo, para que ese pequeño grupito de almas mantengan la fe encendida en la tierra, y para que restauren, con la Fuerza de Mi Espíritu, Mi Iglesia. Yo estoy llamando, estoy rogando, estoy pidiendo que las almas regresen a Mí.

La humanidad está envuelta en oscuridad, y esa oscuridad ya no permite ver, ni diferenciar lo bueno de lo malo, y sólo con la Luz de Mi Palabra y de Mis Llamados de Amor y de Conversión las almas no se van a extraviar ni a perder. Esta Luz de Mis Últimos Llamados, dados en este Santuario Espiritual, son para todo el mundo, pero un Resto Fiel es el que va a responder. ¿Por qué hijos Míos? Porque no todos los hombres quieren vivir en santidad, porque muchos hombres y mujeres están tan deleitados del pecado que ya no quieren nada con Dios. También muchos dentro de Mi Casa, ignoran, persiguen a Mis profetas, porque saben que escuchar al profeta es un llamado a cambiar de vida y no quieren cambiar.

He venido con Misericordia a abrir las puertas de Mi Corazón, con esta Obra. No todos quieren penetrar en Mi Corazón, pero los que me escuchan y deciden seguirme, van a experimentar paz, perdón y un nuevo cambio de corazón, una nueva vida. Quiero que conozcan Mi Corazón, Mi Corazón los Ama Infinitamente, Mi Corazón Ama hasta el Infinito, es un Amor que nunca cambiará. Deseo que oren y pidan al Espíritu Santo, para que puedan conocer Mi Amor, para que puedan encontrarse con Mi Amor, y para que Mi Amor los motive a cambiar, a ser santos y a ser hijos de la Luz.

Los bendigo con Amor y Misericordia, con Mi Corazón Compasivo y Sediento de almas; Yo Soy Jesús Sediento, sediento de almas: en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.