13 Julio 2018 – Llamado de Amor y Conversión del Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús

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Flecha blanca
Almas, por medio de esta Obra, he querido reunir a Mi Ejército de almas fieles; también, por medio de esta Obra, he querido rescatar a los pecadores para que también sean Apóstoles de los Últimos Tiempos. Queridos hijos, he querido traer Mi Corazón al mundo, de una forma muy especial para estos tiempos, por medio de Mi Último Llamado de Amor y de Conversión. Alma, he querido abrazarte, tomarte de la mano y acercarte a Mi Pecho, para que bebieras de la Fuente del Agua y de la Sangre de Mi Corazón, pero tu voluntad humana siempre ha buscado sus propios caminos, caminos que no son los Míos. 

Hijitos, ustedes deben comprender que sufren más por vuestra voluntad humana, por el amor propio y por el egoísmo, que por las pruebas, tentaciones y cruces que Yo les permito. Sufren más a causa de ustedes mismos y no por causa del seguimiento a Mí. Queridos hijos, por eso es importante renunciar cada día a la voluntad humana para vivir en Mi Voluntad Divina. El alma que me sigue con todo el corazón no le importa las críticas, no le importa las persecuciones, no le importa agradar o no agradar, solamente le importa buscar Mi Reino. Alma, te invito a la madurez cristiana, te invito al amor, te invito al perdón, te invito a la paz. Mira Mi Corazón, que por medio de esta Obra de Mi Apostolado, ha venido encontrarse con todos ustedes; he venido a enseñarles; he venido a formarles; he venido a guiarles; y en cada Llamado de Amor y de Conversión está Mi Divina Voluntad manifestada; en cada Llamado yo les hago saber lo que quiero que ustedes hagan. Por eso, queridos hijos, no tomen estas palabras como frases vacías, sin sentido.

Hijos, escúchenme con el corazón y permitan que Mi Palabra germine en el silencio y en la oración, comprenderán Mi Palabra y dará abundante fruto en cada uno de ustedes, si de corazón obedecen lo que les enseño. Queridos hijos, este Apostolado es la Obra donde quiero recoger Mi Cosecha Final; quiero que sacerdotes, religiosos y seglares, por el mundo entero, al escuchar Mi Llamado se conviertan en Apóstoles de Nuestros Sagrados Corazones, con la obediencia, con el servicio, con el amor a Dios y con el amor al prójimo, en cada estado de vida, en tu realidad, alma, da testimonio del Reinado de Nuestros Dos Corazones, allí donde estás, allí donde te toca trabajar y servir, allí, de manera sencilla y silenciosa, da testimonio del Reinado de Amor de Nuestros Sagrados Corazones.

Y a ti, pequeño lirio y esposo de la Cruz, sigue abrazándola, sigue caminando teniéndola como lámpara en el camino, pues así consuelas Nuestros Corazones, encarnados místicamente en el tuyo, siente la gloria, siente la dulzura, siente el amor, y vive el dolor de la cruz, para que todos por fin, puedan reconocer el Amor de Jesús.

Con Mi Madre, aquí presente también, les doy la Bendición desde este Refugio de Nuestros Corazones para el mundo entero; en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.