15 Agosto 2018 – Llamado de Amor y Conversión de Casto y Amante Corazón de San José

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Flecha blanca
Queridos hijos de Mi Castísimo Corazón, es necesario que comprendan que la Divina Voluntad es el Acto Creador de Dios, es el Poder de Crear y, esa misma Divina Voluntad, el Padre quiere darla a sus hijos. 

La ha manifestado para que los hombres pudieran vivirla en el Antiguo Testamento dando los Santos Mandamientos, en el Nuevo Testamento dando, por medio de su Hijo, el Evangelio. 

En la Sagrada Palabra de Dios está escrito el Querer Divino, es decir, lo que Dios quiere que ustedes hagan. 

Y, también, el Padre ha permitido que en éstos Últimos Tiempos, Nuestros Tres Sagrados Corazones trasmitieran al mundo, a través de los Llamados de Amor, su Querer Divino, reafirmando la Palabra de Dios y conduciendo a las almas a la Iglesia. 

Hijos Míos, en el Misterio de la Asunción de Nuestra Señora, contemplen lo que realiza la Divina Voluntad: glorifica a la creatura, cuando la creatura vive en el Querer Santo de Dios. 

Por eso, Nuestra Señora fue elevada en Cuerpo y Alma al Trono de Dios, porque nadie, después de Jesucristo, vivió la Voluntad Divina tan perfectamente pero en el Amor, como Nuestra Señora. 

María, nos enseña a nosotros que Dios no nos quiere esclavos haciendo su voluntad, nos quiere libres, pero esa libertad sólo está cumpliendo el Santo Querer del Padre. 

Por eso, la Santísima Trinidad elevó a la Mamá Santa a tan grande estado de Gloria, porque vivió con Amor la Divina Voluntad. 

Quiero que todos los Apóstoles de los Sagrados Corazones de éstos Últimos Tiempos, cada quince de agosto, celebren la Glorificación de la Divina Voluntad, porque la Asunción de Nuestra Señora es el más vivo testimonio de esa Glorificación. 

Vivir la Voluntad de Dios, es fácil, queridos hijos, solamente digan “no” a sus inclinaciones y pecados y digan “si” a los Llamados de Amor que quieren conducirlos a una práctica perfecta de la Palabra de Dios. Glorifiquen la Divina Voluntad manifestada en la Asunción de Nuestra Señora, contemplen como la creatura es tan grandemente exaltada cuando vive en la Voluntad de Dios. 

Yo, Vuestro Padre San José, junto a la Mamá Santa, Reina y Señora de la Divina Voluntad, los bendecimos; en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amen.