27 Diciembre 2017 – Llamado de Amor y Conversión del Casto y Amante Corazón de San José

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Flecha blanca
Hijos de Mi Castísimo Corazón, deseo hablarles sobre los Apóstoles de la Sagrada Familia.

Dios Padre dijo: Pondré enemistad entre ti y la Mujer, entre Su Linaje y tu linaje, pero Ella con Su Talón aplastará tu cabeza. Fueron las Palabras del Padre a la serpiente antigua.

El Linaje de esa Mujer, son los hijos que consagrándose a Ella, a María, sirven a Jesús. Los Apóstoles, los discípulos, los primeros cristianos, siempre la vieron, la reconocieron como Madre. Pero hubo una Gran Batalla y la Mujer vestida del Sol dio a Luz, pero Dios protegió a la Mujer y a Su Hijo. Y en la tierra quedaron los hijos de la Mujer, los Apóstoles de los Últimos Tiempos, los Apóstoles de los Tres Corazones.

Este Apostolado es la imagen de la Sagrada Familia en el mundo entero y cada alma que se reconoce parte de esos hijos del Resto Fiel, del grupo que se mantiene fiel al Señor, se sentirán no sólo identificados sino llamados a este Ejército.

Mi Apostolado, que Yo protejo, es la Reunión de las Gracias del Cielo porque es la Reunión de la Familia, de la Familia de Dios.

Mi Apostolado es la Obra Grande por medio de la cual el Corazón Inmaculado triunfará y Jesús reinará. Este Apostolado es la Obra de las almas fieles, de las almas víctimas, de las almas reparadoras, de las almas pequeñas. En este Apostolado alcanzan todos los hijos de Dios porque es una Obra para todos los hijos de Dios. Así como la Cueva de Belén se abrió para todos aquella Noche Santa, así espiritualmente se abre el Santuario de los Tres Corazones para todos, con este Apostolado. 

La Natividad de Jesús es el Nacimiento de la Humildad, y los humildes, solamente los humildes, podrán ser capaces de escuchar la Verdad y obedecer lo que Jesús les pide.

Les doy Mi Bendición de Padre y de Protector de los Apóstoles de los  Sagrados Corazones de la Madre y del Niño de Belén, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.