7 Abril 2018 – Llamado de Amor y Conversión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María

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Flecha blanca
Primer sábado de mes 

Mis queridos hijos, Mi Presencia Maternal está aquí con ustedes. Están recibiendo Dones preciosos por Mi Venida aquí, pero observo en sus corazones ¡tanto miedo! ¡tanta desconfianza en sus corazones!. 

Queridos hijos, el miedo, la desconfianza y la inseguridad, solamente se pueden esperar de almas que no conocen al Espíritu Santo, si así actúan entonces dudan del Poder del Espíritu Santo y la duda cierra sus corazones a la Gracia del Amor de Dios y eso ofende a Mi Hijo. 

¿Por qué muchos hijitos Míos son esclavos del miedo? ¿Por qué desconfían si todo depende de la Voluntad del Padre? Quien piense preocupado en el futuro se está olvidando de la Divina Providencia y eso, queridos hijos, es un pecado. 

Cada primer sábado de mes es un día especial de intercesión porque, como Madre, me uno a Mis hijos en la tierra y oro junto a ustedes por la conversión y por los que no conocen el Infinito Amor de Dios. Muchos de Mis hijos cristianos, muchos de los que se consagran a Nuestros Corazones, aún no conocen el Amor de Dios porque no se dan por completo al Señor, porque guardan una parte en ustedes que no le entregan. 

Querido lirio, cada primer sábado vengo a orar por los que no conocen el Precioso Amor de Jesús. Las almas que no conocen el Amor de Mi Hijo viven inseguras, viven con miedos, viven preocupados y perturbados, pero quien de verdad se abra al Amor de Jesús confiará totalmente y la paz reinará en el corazón. Confíen en el Amor de Dios pero confíen con el corazón ¡de verdad! no confíen de labios y duden en su interior. 

El Amor de Jesús es el Don más grande que el Padre les está dando, no defrauden ese Amor. 

Mi lirio, cada primer sábado lo consagro para orar junto a ti y con todos Mis apóstoles para que el mundo pueda conocer el Amor de Dios. Hasta que todo el mundo conozca el Amor de Dios ya no existirá más dolor porque todos se sentirán amados y la preocupación será amar y crear la paz. Oro por cada uno de ustedes para que puedan acoger Mi Llamado y lo puedan vivir. Paz, Paz, Paz. Mi Bendición Maternal: en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.