Hora 15

21 de junio de 2018

Oración preparatoria para la Meditación de la Hora de Reparación

Jesús, amor mío, soy tu pobre nada. Mi Jesús, soy nada y además pobre, por eso necesito de tu Santo Espíritu que, unido al Doloroso e Inmaculado Corazón de la Mamá Celestial, llenen mi pequeño corazón de Amor Santo y Fuego Divino para enfervorizar mi ser tan frío e indiferente al Amor de Dios.

Jesús, mi Esposo Celestial, al comenzar mi meditación reparadora, prepara mi espíritu para recibir la Luz Divina que me conceda conocer y grabar en mi corazón los Misterios de tu Amor Infinito, Amor que entregaste a una Cruz para que yo te amara, Amor que expiró su último aliento para que yo tuviera vida.

Jesús, Mamá Celestial, tomo los méritos de cada Hora de Meditación Reparadora y los hago vida, que multiplicándose en mí den luz a todos los corazones, y haciendose vida en mi pobre vida me preparen a mí y a todos para el Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María y del Reinado del Espíritu Santo. Amén.

21 de junio de 2018

Al terminar la Meditación Reparadora, se realiza La Dulce Cadena del Amor Divino

Hora 15

21 de enero de 2021 – LLAMADO DE AMOR Y CONVERSIÓN DEL SAGRADO CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS

Décima Quinta Hora de Meditación Reparadora
¨La Transfiguración de Nuestro Señor¨
Manuel de mi Sagrado Corazón, en esta Hora de Meditación Reparadora, acompáñame hacia el Monte Tabor.

Terminada mi predicación a los Apóstoles, tomé conmigo a San Pedro, San Juan y Santiago. Pedro, representaba a la jerarquía de mi Iglesia, Juan representaba a las almas reparadoras y Santiago representaba al Resto Fiel.

San Pedro, representaba a la Jerarquía porque es la Roca de la Fundación de mi Iglesia. San Juan representa a las almas reparadoras porque fue quien consoló y acompañó a nuestros Dos Corazones en el sufrimiento del Calvario. Y Santiago representa al Resto Fiel por su perseverancia encendida y viva, perseverancia que se manifestó cuando mi Reina Mamá se le manifestó en la Aparición del Pilar, y siguió fielmente el pedido de mi Madre de evangelizar sin desanimarse.

Cuando llegamos cerca del Monte les dije a los Apóstoles que verían la Gloria de Dios confirmando mi Misión Redentora. Subimos, orando los Salmos, hasta llegar a la cumbre del Tabor y allí alabé a mi Padre Tierno y Misericordioso, en esa adoración del Hijo al Padre el Espíritu me cubrió con su Gloria, transfigurándome como el Verdadero Hijo del Dios Viviente Todopoderoso (San Mateo 17, 1-3).

Una gran luz brilló, la gran luz que vino a brillar para acabar con las tinieblas. En esta manifestación del Poder de Dios aparecieron: Elías a mi izquierda y Moisés a mi derecha. Elías representaba las Profecías y Moisés representaba la Ley. La Profecía y la Ley, encarnadas en mi Sagrado Corazón pues: soy Profeta por excelencia y Maestro por Omnisciencia. Elías y Moisés me hablaron sobre lo que debía de ofrecer al Padre en sacrificio por la salvación de la humanidad. Por eso, también la Divina Voluntad es Ley y Palabra de Dios, que el Padre desea que el hombre los haga vida.

Los tres Apóstoles sumergidos en esta manifestación del Poder Trinitario, de modo que. a esta manifestación Trinitaria Pedro dijo que deseaba realizar tres chozas para permanecer allí en el Monte conmigo, Moisés y Elías. Esto es la Gracia que siente el alma cuando está ante nuestra Presencia; pero mi misión debía continuar a su realización salvífica, por lo que, terminada la manifestación del Hijo del Hombre bajamos del Monte Tabor a proseguir mi misión hacia Jerusalén.

Hijito y esposo mío, guarda la Palabra y la Ley en tu corazón, las dos Fuentes que te harán vivir la Divina Voluntad.
Elevación del alma
Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús, yo te adoro, te amo, te alabo, te doy adoración por todos, quiero darte el amor, la honra y el reconocimiento, que todos los hombres debemos darte.

Sagrado Corazón de Jesús: Quiero sumergirme, también, en el Amor Divino de la Luz de la Divina Voluntad. Quiero, hacer míos los corazones, los sentimientos, el ser mismo de San Pedro, San Juan, y Santiago en el momento de tu Transfiguración.

Quiero alabar en ese mismo momento a tu Sagrado Corazón Eucarístico Transfigurado y transfigurarme Contigo, en Ti, y para tu mayor gloria; y espero la Gran Transfiguración del mundo, cuando toda la creación sea renovada desde la Divina Eucaristía, para que la humanidad viva el Gran Imperio de la Divina Voluntad. Amén. Fiat.