Hora 06

21 de junio de 2018

Oración preparatoria para la Meditación de la Hora de Reparación

Jesús, amor mío, soy tu pobre nada. Mi Jesús, soy nada y además pobre, por eso necesito de tu Santo Espíritu que, unido al Doloroso e Inmaculado Corazón de la Mamá Celestial, llenen mi pequeño corazón de Amor Santo y Fuego Divino para enfervorizar mi ser tan frío e indiferente al Amor de Dios.

Jesús, mi Esposo Celestial, al comenzar mi meditación reparadora, prepara mi espíritu para recibir la Luz Divina que me conceda conocer y grabar en mi corazón los Misterios de tu Amor Infinito, Amor que entregaste a una Cruz para que yo te amara, Amor que expiró su último aliento para que yo tuviera vida.

Jesús, Mamá Celestial, tomo los méritos de cada Hora de Meditación Reparadora y los hago vida, que multiplicándose en mí den luz a todos los corazones, y haciendose vida en mi pobre vida me preparen a mí y a todos para el Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María y del Reinado del Espíritu Santo. Amén.

21 de junio de 2018

Al terminar la Meditación Reparadora, se realiza La Dulce Cadena del Amor Divino

Hora 06

7 de enero de 2019 - LLAMADO DE AMOR Y CONVERSIÓN DE DIOS PADRE TIERNO Y MISERICORDIOSO

Sexta Hora de Meditación Reparadora
¨Los Profetas¨
Querido hijo: Mis manifestaciones de Amor siempre han estado presentes en mi pueblo, cada signo ha sido revelado para mostrarme a mis hijos, pero al observar la dureza de sus corazones, he enviado a mis profetas, mensajeros que anunciaban mi Misericordia, y denunciaban los errores de la voluntad humana. Mis profetas, eran de mi pueblo, nacidos del pueblo, para servir al pueblo, trasmitir mi Palabra y hacer obras prodigiosas en mi Nombre.

Toda la vida profética de mis siervos estuvo marcada por la presencia de mi Espíritu. Bien es llamado san Elías, el profeta carmelita, como profeta de fuego, porque iniciando con él, transmití mis palabras al corazón humano y señale el error de la idolatría. Desde Elías, cada profeta mío ha llamado con amor a mi pueblo, para una sincera conversión y apertura de corazón.

Mis profetas no solo anunciaban y denunciaban, observando mi ley, sino que, preparaban el camino para la llegada de mi Hijo al mundo como la Palabra Encarnada; como lo anunció el profeta Isaías, el profeta de la Encarnación del Siervo de Yahvé (Isaías 7, 14).

Cada profeta cumplía una misión específica y una común. La misión en común de mis profetas era precursora, hasta que brilló la luz en san Juan el Bautista, quien, consagrado por Mí, recibió un bautismo de Fuego en el vientre Materno de santa Isabel, bautismo del cual, María Inmaculada fue mediadora, porque al igual que el Signo de María, impulsó la obra profética con san Elías, en el Carmelo. María, inspirada por Mí, impulsaba la Obra Precursora de san Juan ‘el Bautista’. Así que María y los profetas fueron un solo camino para que el Verbo se hiciera Carne y Pan de Vida.
Elevación del alma
Dios Padre Tierno y Misericordioso, te doy gracias por tus siervos los profetas: Elías, Elíseo, Jeremías, Isaías, Ezequiel, Nahum, Oséas, Sofonías, Daniel y todos los santos Profetas del Señor que, con su vida, palabra y martirio cruento o incruento, testimoniaron tu Divino Querer y mostraron tu Amor Misericordioso.

Te reparo, Padre Tiernísimo, por todos, por no escuchar a tus profetas con el corazón, e incluso por la persecución y muerte que tus siervos padecieron.

Te amo, te adoro, te agradezco, te reparo, te consuelo con tus santos profetas y en Divina Voluntad quiero escuchar tus palabras, por medio de ellos, dadas al pueblo.

María Reina de los Profetas, ruega por nosotros. Amén. Fiat.