Hora 09

21 de junio de 2018

Oración preparatoria para la Meditación de la Hora de Reparación

Jesús, amor mío, soy tu pobre nada. Mi Jesús, soy nada y además pobre, por eso necesito de tu Santo Espíritu que, unido al Doloroso e Inmaculado Corazón de la Mamá Celestial, llenen mi pequeño corazón de Amor Santo y Fuego Divino para enfervorizar mi ser tan frío e indiferente al Amor de Dios.

Jesús, mi Esposo Celestial, al comenzar mi meditación reparadora, prepara mi espíritu para recibir la Luz Divina que me conceda conocer y grabar en mi corazón los Misterios de tu Amor Infinito, Amor que entregaste a una Cruz para que yo te amara, Amor que expiró su último aliento para que yo tuviera vida.

Jesús, Mamá Celestial, tomo los méritos de cada Hora de Meditación Reparadora y los hago vida, que multiplicándose en mí den luz a todos los corazones, y haciendose vida en mi pobre vida me preparen a mí y a todos para el Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María y del Reinado del Espíritu Santo. Amén.

21 de junio de 2018

Al terminar la Meditación Reparadora, se realiza La Dulce Cadena del Amor Divino

Hora 09

12 de enero de 2021 – LLAMADO DE AMOR Y CONVERSIÓN DEL CORAZÓN DOLOROSO E INMACULADO DE MARÍA

Novena Hora de Meditación Reparadora
¨Encarnación del Verbo y la Visita de Nuestra Señora a santa Isabel¨
En el Misterio de mi vida, antes del Nacimiento de Nuestro Señor, el Espíritu Santo, movió mi alma en el Divino Querer de modo que, todos mis Actos, eran Actos de Cielo y mi desposorio con san José fue predestinado por la Divina Voluntad, porque Él, también, vivía en obediencia al Divino Querer, el Espíritu Santo actuaba en el alma de José. A mi justo Esposo le fue dada la Gracia del Reinado del Espíritu Santo en su Alma.

Después de mi desposorio con San José, cuando Yo vivía en Nazaret, fue enviado a Mí, por Dios Padre Tierno y Misericordioso, el Santo Arcángel Gabriel, para anunciarme el designio de Dios. Ese día la Gloria de Dios se manifestó de modo especial, una gran nube envolvió aquella pequeña casita y en medio de la nube y de la luz, apareció el Arcángel San Gabriel con tres lirios en su mano, muy parecidos a los tres lirios que florecieron en el báculo de San José, el día de mi desposorio.

El Santo Arcángel me saludó con el Ave Llena de Gracia, a la misma vez que ante Mí se inclinaba. Me anunció el mensaje del Padre, a lo que respondí con un Fiat Mihi, un Sí al designio de Dios. Sentí en ese instante como un Fuego Divino se posaba sobre Mí y como mi vientre era iluminado de una Gracia especialísima.

Al Mesías que tanto esperé y ofrecí mi vida por su venida, estaba en mi vientre y era mi Hijo Divino. Desde el día de la Encarnación el Verbo, en quien meditaba de noche y día, ahora era mi propio Hijo, Fruto de mi Vientre Virginal.

Hijito, Yo viví el Bautismo del Espíritu en tres momentos: el día de mi Concepción, el día de la Encarnación, el día de Pentecostés.

Poco antes de cumplir los primeros tres meses después de la Encarnación Divina, peregriné a Judea, a Casa de Zacarías, a visitar a mi pariente santa Isabel que, por el anuncio del Arcángel San Gabriel, supe que estaba encinta, y que su hijo era el precursor san Juan Bautista. Recorrí tres días para llegar a la Montaña de Judea, y al llegar a casa de Zacarías y saludar a Santa Isabel, fuego tomó el Espíritu Divino de mi Corazón Doloroso e Inmaculado y lo transmitió a santa Isabel y a san Juan, el Bautista; por mediación de mi Corazón un Bautismo de Espíritu Santo, de modo que, santa Isabel llena del Espíritu Divino pronunció el saludo y el pequeño Juan en su vientre materno saltó de alegría.

El pequeño Juan y santa Isabel, su madre, entendieron, por el auxilio del Espíritu Santo que, la Nueva Arca de la Alianza, estaba frente a ellos. El salto del pequeño Juan, eran los saltos de David, el Rey, que danzaba frente al Arca; ahora, Juan lo hacía frente a la Nueva y Eterna Arca de la Alianza.

En este pequeño pentecostés que se vivió en casa de Zacarías, pronuncié mi alabanza al Señor Misericordioso, glorificándolo por sus maravillosas obras y por sus designios de Redención.
Elevación del alma
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, mi alma quiere elevarse al gran Amor Trinitario, envolverse de su Luz Tres veces Santa, y llenarme del Amor Divino, pero quiero elevar mi alma, por medio tuyo, mi querida Mamá, por ser la Arca de la Alianza Nueva y Perdurable.

Mamá, tomo el fuego, el Espíritu y los actos de la Anunciación y Encarnación, y tomando como míos, por medio de Ti, estos Frutos y Méritos, quiero alabar y bendecir, amar y reparar al Padre Tierno y Misericordioso. Me sumerjo en el gran amor manifestado en la Encarnación del Verbo y me uno a la alegría de santa Isabel y al pequeño Juan y tomando la alegría de sus dos corazones, el de santa Isabel y de su hijo Juan, alabo al Padre, al Verbo y al Espíritu.

Mamá mía, alabo, adoro, reparo por todas las generaciones pasadas, presentes y futuras a la Santísima Trinidad, con tu Alabanza del Magníficat y con tu alabanza Mamá, adoro a los Tres Amores: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén, Fiat.