Coronilla por las Benditas Almas del Purgatorio

Coronilla del Apostolado de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María por las Benditas Almas del Purgatorio

Queridos apóstoles, el día 2 de noviembre rezamos por todos los Difuntos, tradición adoptada en la Iglesia Católica desde el siglo X con la celebración de la Eucaristía pidiendo por los difuntos. En torno a esta conmemoración visitamos los cementerios, oramos por las almas en el Purgatorio, colocamos flores en los sepulcros.

La Iglesia enriquece estas obras de Caridad en el Día de los fieles difuntos con el don de la indulgencia. Visitar el cementerio entre el día 1 de 8 de noviembre lleva consigo la Indulgencia Plenaria, que significa que las penas merecidas por la consecuencia del pecado se perdonan completamente.

Este año, la Penitenciaría Apostólica, ha hecho público un decreto para ampliar a todo el mes de noviembre las indulgencias plenarias para los fieles difuntos ante la actual situación de pandemia.

El Apostolado de los Sagrados Corazones Unidos ha recibido una Coronilla, entregada por el Cielo al instrumento, compendio de oraciones para que los Apóstoles de los Últimos Tiempos realicemos nuestra jornada de oración y reparación, y así, asistir a nuestros benditos hermanos en el Purgatorio. Y, como Iglesia Purgante recibimos con alegría este Tesoro lleno de bendiciones e indulgencias.

Preparémonos, hermanos apóstoles, a entregar con amor, un refresco y descanso a los billones de almas esperando por llegar a su santidad allá en el Purgatorio. Ellos están en gran necesidad de nuestra oración.
3 de diciembre de 2016 – LLAMADO DE AMOR Y CONVERSIÓN DEL CORAZÓN DOLOROSO E INMACULADO DE MARÍA
Queridos hijos, mi Corazón Inmaculado se regocija y se consuela cuando todo mi Ejército Mariano me acompaña, repara y proclama su devoción a mi Inmaculado Corazón.

Los Primeros Sábados de cada mes también son un ancla de salvación para el mundo entero. Cada Primer Sábado, el Ejército Celestial de los Ángeles, viene a recoger las oraciones de mis hijos fieles, y estas oraciones regresan a la tierra en bendiciones y en misericordia.

Los Primeros Sábados de cada mes y los Primeros Viernes dedicados al Corazón de mi Hijo son días de misericordia, pues estas dos grandes Devociones han detenido el brazo del Padre.

Hijos, cada Primer Sábado que se reúnen para orar junto a Mi, como hijos en torno a su Madre, también las almas del purgatorio reciben consuelo y compañía, e incluso muchas almas son liberadas por las oraciones que se ofrecen.

Queridos hijos, que todo mi Ejército, que todo mi Remanente Fiel, reavive en sus corazones la Devoción de los Primeros Sábados a mi Corazón Doloroso e Inmaculado; y los Primeros Viernes al Sagrado Corazón de mi Hijo Jesús. Estas dos Devociones son tablas de salvación.

Hijitos, es necesaria la oración para que crezcan en santidad y en virtud.

Vuestra Madre que les ama, la siempre Virgen Inmaculada, Santa María de las Gracias les da su bendición.

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
¡Ave María Purísima, sin pecado original concebida!
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.
† En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Abre Señor mis labios y mi boca proclamará tus alabanzas. Ven ¡Oh, Dios! en mi ayuda. Señor, date prisa en socorrerme.

Acto de Contrición

Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre Verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Tú quien eres y porque te amo sobre todas las cosas, me arrepiento de todo corazón de todo lo malo que he hecho y de todo lo bueno que he dejado de hacer, porque pecando te he ofendido a Ti, que eres el Sumo Bien y digno de ser amado sobre todas las cosas. 

Ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de mis pecados. Propongo firmemente, con la ayuda de tu Gracia, hacer penitencia, no volver a pecar y huir de las ocasiones de pecado. Señor, por los méritos de tu Pasión y Muerte, con los cuales Tú expiaste por mis pecados, ofreciendo un dolor tan grande e intenso que te hizo sudar sangre, apiádate de mí. 

Madre mía del Cielo, alcánzame de Jesús este suspirado perdón. Amén. 

Oración al Corazón Doloroso e Inmaculado de María
Doloroso e Inmaculado Corazón de María, habitación pura y santa, cobijad mi alma con vuestra maternal protección. Por este medio, permaneceré fiel a la Voz de Jesús y mi alma podrá corresponder a su Amor, y obedecer su Divina Voluntad.

¡Oh, Madre mía! mi deseo es mantener ante mi vista, sin cesar, vuestra participación de Corredentora. Con este recuerdo viviré íntimamente unido a vuestro Corazón Doloroso e Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado Corazón Eucarístico de vuestro Divino Hijo. Por los méritos de vuestras virtudes y angustias, clavadme a este Divino Corazón, protegedme ahora y siempre. Amén.

Oración de Invocación al Espíritu Santo (dictada el 28 de octubre de 2014)

Ven mi Dios, Espíritu Santo, a través de la poderosa intercesión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María, tu amadísima Esposa. 

Ven mi Dios, Espíritu Santo, a través de la poderosa intercesión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María, tu amadísima Esposa. 

Ven mi Dios, Espíritu Santo, a través de la poderosa intercesión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María, tu amadísima Esposa. 

Oración

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el Fuego de tu Amor. 

V/. Envía tu Espíritu y todo será creado. R/. Y renovarás la faz de la tierra. 

Oración

¡Oh, Dios! que iluminaste los corazones de tus hijos con la Luz del Espíritu Santo, haznos dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo, por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén. 

Oración al Divino Espíritu Santo (dictada el 15 de agosto de 2014)

Divino Esposo de María Santísima, mi Dios y Señor Espíritu Santo, enciende en cada alma el Fuego de un Nuevo Pentecostés, para que nos consagres como apóstoles del Corazón Doloroso e Inmaculado de María y apóstoles de los Últimos Tiempos, protege con tu sombra a la Iglesia Católica, salva a las almas del mundo y realiza el Reino Inflamado de Amor de los Corazones Unidos de Jesús y María. Amén. 

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Un Padre Nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del maligno. Amén.

Tres Ave María de los Últimos Tiempos

Dios te salve María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Corredentora de las almas, ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de tu Llama de Amor, de tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad, ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria 

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

Primer Misterio

¡Sagrado Corazón Eucarístico de Jesucristo, por medio de tu sudor de Sangre, producto del dolor, que derramaste en el Huerto de los Olivos te pedimos, con el Corazón Doloroso e Inmaculado de María, que tengas piedad de las Almas del purgatorio! ¡Líbralas de su temor, su dolor, y consuélalas con el triunfo del consuelo celestial! Amén.
En las cuentas grandes oramos, después de cada misterio:
Dios Padre Tierno y Misericordioso, unidos en el Espíritu Santo, la Iglesia Militante con la Iglesia Triunfante en el Cielo, te suplicamos tengas piedad de las Benditas Almas del Purgatorio. Amén.

Diez veces:

Padre Eterno, yo te ofrezco la Preciosísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las Santas Misas celebradas hoy día a través del mundo, por todas las Benditas Almas del purgatorio, por todos los pecadores del mundo, por los pecadores en la Iglesia universal, por aquellos en la propia casa y dentro de mi familia. Amén.

Jaculatoria

Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús, abre el corazón y la mente de los pecadores a la verdad, al amor y a la luz de Dios, nuestro Padre Tierno y Misericordioso. Doloroso e Inmaculado Corazón de María Corredentora, ruega para que la humanidad se convierta al Amor de Dios y sus Sagrados Corazones Unidos Reinen en el mundo entero. Amén.

Segundo Misterio

¡Sagrado Corazón Eucarístico de Jesucristo, por la dolorosa flagelación que padeciste con paciencia por nosotros pecadores; te pedimos con el Corazón Doloroso e Inmaculado de María: que tengas piedad de las Almas del Purgatorio! Aleja de ellas el dolor de tu enojo y concédeles la tranquilidad eterna. Amén. 


Diez veces:

Padre Eterno, yo te ofrezco la Preciosísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las Santas Misas celebradas hoy día a través del mundo, por todas las Benditas Almas del purgatorio, por todos los pecadores del mundo, por los pecadores en la Iglesia universal, por aquellos en la propia casa y dentro de mi familia. Amén.

Jaculatoria

Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús, abre el corazón y la mente de los pecadores a la verdad, al amor y a la luz de Dios, nuestro Padre Tierno y Misericordioso. Doloroso e Inmaculado Corazón de María Corredentora, ruega para que la humanidad se convierta al Amor de Dios y sus Sagrados Corazones Unidos Reinen en el mundo entero. Amén.

Tercer Misterio

¡Sagrado Corazón Eucarístico de Jesucristo, por la dolorosa coronación de espinas que Tú sufriste con paciencia por nosotros pecadores; te pedimos con el Corazón Doloroso e Inmaculado de María: que tengas piedad de las Almas del Purgatorio y concédeles la corona de la felicidad eterna! Amén.

Diez veces:

Padre Eterno, yo te ofrezco la Preciosísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las Santas Misas celebradas hoy día a través del mundo, por todas las Benditas Almas del purgatorio, por todos los pecadores del mundo, por los pecadores en la Iglesia universal, por aquellos en la propia casa y dentro de mi familia. Amén.

Jaculatoria

Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús, abre el corazón y la mente de los pecadores a la verdad, al amor y a la luz de Dios, nuestro Padre Tierno y Misericordioso. Doloroso e Inmaculado Corazón de María Corredentora, ruega para que la humanidad se convierta al Amor de Dios y sus Sagrados Corazones Unidos Reinen en el mundo entero. Amén.

Cuarto Misterio

¡Sagrado Corazón Eucarístico de Jesucristo, por la dolorosa carga de la Cruz que Tú sufriste con tanta paciencia por nosotros pecadores; te pedimos con el Corazón Doloroso e Inmaculado de María: que tengas piedad de las Almas del Purgatorio! ¡Quítales la pesada carga del sufrimiento y llévalas a la paz eterna! Amén.

Diez veces:

Padre Eterno, yo te ofrezco la Preciosísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las Santas Misas celebradas hoy día a través del mundo, por todas las Benditas Almas del purgatorio, por todos los pecadores del mundo, por los pecadores en la Iglesia universal, por aquellos en la propia casa y dentro de mi familia. Amén.

Jaculatoria

Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús, abre el corazón y la mente de los pecadores a la verdad, al amor y a la luz de Dios, nuestro Padre Tierno y Misericordioso. Doloroso e Inmaculado Corazón de María Corredentora, ruega para que la humanidad se convierta al Amor de Dios y sus Sagrados Corazones Unidos Reinen en el mundo entero. Amén.

Quinto Misterio

¡Sagrado Corazón Eucarístico de Jesucristo, por la dolorosa crucifixión que Tú sufriste con paciencia por nosotros pecadores, te pedimos con el Corazón Doloroso e Inmaculado de María: que tengas piedad de las Almas del Purgatorio! ¡Muéstrales tu Santo Rostro y llévalas hoy contigo al Paraíso! Amén.

Diez veces:

Padre Eterno, yo te ofrezco la Preciosísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las Santas Misas celebradas hoy día a través del mundo, por todas las Benditas Almas del purgatorio, por todos los pecadores del mundo, por los pecadores en la Iglesia universal, por aquellos en la propia casa y dentro de mi familia. Amén.

Jaculatoria

Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús, abre el corazón y la mente de los pecadores a la verdad, al amor y a la luz de Dios, nuestro Padre Tierno y Misericordioso. Doloroso e Inmaculado Corazón de María Corredentora, ruega para que la humanidad se convierta al Amor de Dios y sus Sagrados Corazones Unidos Reinen en el mundo entero. Amén.

Al finalizar la Coronilla oramos tres veces

Dales Señor el descanso eterno.

Y brille para ellos la luz perpetua.

Descansen en paz. Amén.

Oración

Sagrado Corazón Eucarístico de Jesucristo, por tus Benditas Llagas y por la Preciosísima Sangre que derramaste,  te pedimos con el Corazón Doloroso e Inmaculado de María: que tengas piedad de las Benditas Almas del Purgatorio, y en especial, de nuestros Sacerdotes, Religiosos, Religiosas, padres, parientes, benefactores y las Benditas Almas olvidadas, por las que nadie ora! Cura sus dolorosas heridas causadas por el pecado y permíteles disfrutar y participar totalmente de la salvación. Amén.

Oración por los Agonizantes

Misericordioso Jesús, amante de las almas, te suplico, por la Agonía de tu Sacratísimo Corazón Eucarístico y por los Dolores de tu Madre Inmaculada, que purifiques con tu Sangre Preciosa a los pecadores de todo el mundo que están ahora en agonía y van a morir hoy y por aquellas almas que ahora están en su Juicio Particular ante el Eterno Padre. Amén. 

Oración por las Santas Almas del Purgatorio

Padre Misericordioso, en unión con la Iglesia Triunfante en el Cielo, te suplico tengas piedad de las almas del Purgatorio. Recuerda tu eterno amor por ellas y muéstrales los infinitos méritos de tu Amado Hijo. 

Dígnate librarles de penas y dolores para que pronto gocen de paz y felicidad. Dios, Padre Celestial, te doy gracias por el Don de la perseverancia que has concedido a las almas de los Fieles Difuntos. 

Amable Salvador, Jesucristo, eres el Rey de reyes en el país de la dicha. Te pido, que, por tu misericordia, oigas mi oración y liberes las Almas del Purgatorio, en particular N… Llévalas de la prisión de las tinieblas a la luz y libertad de los hijos de Dios en el Reino de tu Gloria. 

Amable Salvador, te doy gracias por haber redimido las pobres almas con tu Preciosísima Sangre, salvándolas de la muerte eterna. Dios Espíritu Santo, enciende en mí el Fuego de tu Divino Amor. Aviva mi fe y confianza, acepta benignamente las oraciones que te ofrezco por las almas que sufren en el Purgatorio. Quiero aplicar los méritos de esta Devoción en favor de toda la Iglesia Sufriente y en especial por mis difuntos padres, hermanos, hermanas, bienhechores, parientes y amigos. Atiende mi plegaria para que podamos reunirnos en el Reino de tu Gloria. 

Dios Espíritu Santo, te doy gracias por todos los beneficios con que has santificado, fortalecido y aliviado a estas benditas almas; y en especial, por consolarlas en los actuales sufrimientos con la certeza de la felicidad eterna. Que pronto se unan contigo y oigan aquellas benditas palabras que las llaman al hogar del Cielo: “¡Vengan, los bendecidos por mi Padre! Tomen posesión del Reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo” (Mt 25, 34). 

Jesús, en tu Divino Querer, te imploro que los ruegos y ofrecimientos de las Benditas Almas del Purgatorio acerquen pronto tu Reinado Eucarístico a la humanidad, a través del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de la Mamá Celestial. Amén.

Jaculatoria Final

Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús

Doloroso e Inmaculado Corazón de María

Casto y Amante Corazón de San José

Triunfen y Reinen

Amén

† En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.