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El Santo Nombre de Jesús

03 de Enero: El Santo Nombre de Jesús

Memoria Opcional

La Iglesia celebra hoy la memoria facultativa del Santísimo Nombre de Jesús. Según el anterior calendario litúrgico (1962), esta fiesta se celebraba el 2 de enero. En las revisiones litúrgicas del Concilio Vaticano II, la fiesta se suprimió, aunque se mantuvo una misa votiva al Santo Nombre de Jesús para uso devocional. Con la publicación del Misal Romano revisado en marzo de 2002, la fiesta fue restaurada como una Memoria Opcional el 3 de enero.

La Iglesia nos revela las maravillas del Verbo Encarnado cantando las glorias de su nombre. El nombre de Jesús significa Salvador; le fue mostrado en sueños a José junto con su significado y a la Virgen en la anunciación por el Arcángel Gabriel.

La devoción al Santo Nombre está profundamente arraigada en las Sagradas Escrituras, especialmente en los Hechos de los Apóstoles. Fue promovida de manera especial por San Bernardo, San Bernardino de Siena, San Juan Capistrano y por la Orden Franciscana. Se extendió a toda la Iglesia en 1727, durante el pontificado de Inocencio XIII. El mes de enero se ha dedicado tradicionalmente al Santo Nombre de Jesús.

Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno (Lucas 2:21).

1. No es difícil meditar en el Santo Nombre, o usar el Santo Nombre en la oración. Más que cualquier otro nombre, quizá el único entre todos los nombres propios, es apropiado para Aquel que lo poseía… Con unos pocos seres humanos ha sido de otra manera: Adán, Abraham, Josué, Juan el Bautista recibieron nombres que significaban a los hombres a los que se les otorgaron. Pero con ninguno es tan cierto como con nuestro Señor y Salvador Jesucristo. El Ángel lo grabó con cuidado en la mente de su Madre: “a quien pondrás por nombre Jesús” le dijo, y ahí siguió la descripción de su futura grandeza. Con cuidado se lo repitió a José: Llamarás su nombre Jesús, porque salvará a su pueblo de sus pecados.

2. El nombre se presenta como un resumen y una descripción completa del carácter y el oficio de nuestro Señor, y es bajo este aspecto que ha sido considerado por miles de santos, cuyos corazones se han derretido al oírlo. Para ellos, Jesús es su Dios, Jesús es su Rey, Jesús es su Redentor, Jesús es su Mediador, Jesús es su Salvador, Jesús es su gran Sacerdote, Jesús es su Intercesor, Jesús es el Capitán bajo el cual luchan, Jesús es el Líder a quien siguen, Jesús es su Maestro, Jesús es el Dador de su ley, Jesús es el Esposo y el Pastor de sus almas, Jesús es su Luz, Jesús es su Vida, Jesús es el Juez ante el que se alegran al pensar que un día deberán comparecer, Jesús es su recompensa final y eterna, por la que sólo viven.

3. Pero Él es también para ellos el espejo de todas las virtudes más gloriosas y ganadoras. Él es, y su nombre les dice que lo es, la caridad sin límites, la misericordia infinita, la bondad más extrema, la humildad más profunda, la piedad más devota, la sencillez transparente, la pobreza más absoluta, la castidad sin mancha. Es prerrogativa del amor transformar a los que aman en la semejanza de Aquel a quien aman; y como el mero nombre de aquel a quien se ama no puede sonar en el oído o ser pensado en la mente sin añadirse al amor que ya está allí, así el pensamiento del Santo Nombre y la mención del Santo Nombre tienen una especie de poder sacramental en los corazones de Sus santos. Parecen transmitir la gracia que permite a los hombres pensar como Él, hablar como Él, actuar como Él, sacrificarse como Él, y a Él, y por Él, y junto con Él, para darlo a conocer a los demás, no sólo de palabra, sino también reproduciéndolo en ellos mismos, y ganar a todos los hombres para que lo amen.

Extracto del libro El Príncipe de la Paz, por Alban Goodier
Bendice a Yahveh, alma mía, del fondo de mi ser, su santo nombre, bendice a Yahveh, alma mía, no olvides sus muchos beneficios (Salmo 103: 1-2).

3 de enero de 2017 - LLAMADO DE AMOR Y CONVERSIÓN DEL CORAZÓN DOLOROSO E INMACULADO DE MARÍA

Festividad del Santísimo Nombre de Jesús
Escribe, hijito mío, las palabras de mi Corazón Doloroso e Inmaculado. Este Corazón Materno de creatura que ama porque se ha entregado completamente a la escucha de la Palabra de Dios y a su santo servicio; no sólo desde el momento de la Encarnación, que fue el momento inicial de mi misión Corredentora, sino que, desde antes y muy pequeña, me entregué al servicio de nuestro, Abba, Dios.

Mi pequeño, sólo los corazones que estén abiertos y dispuestos al servicio del Padre podrán gozar de su Amor y Presencia; pues, estos corazones que con gozo y arrepentimiento lo reciben, han dado su voluntad a Dios y obedecen con alegría su Palabra y gozan de su Reinado en sus corazones y vidas.

Estos corazones, que así deseo que sean también todos los hombres, han entendido el Misterio del Dulce y Santo Nombre de Jesús: Dios que salva. Cuando el corazón del hombre entroniza el Santo Nombre, y se goza en Él, y vive en Él, ha descubierto que Dios Hijo, Jesús, lo ha salvado.

Pequeño, mi Casto Esposo San José, y Yo fuimos los primeros Corazones que, con la fuerza del Espíritu Santo, hemos entronizado este Nombre Poderoso, viviendo de Él y reflejándolo sólo a Él.

Poderoso Nombre que salva al Pueblo escogido, es decir: a la Iglesia.

Por eso deseo que las almas que viven y aceptan mis Mensajes y son consagrados a mi Corazón, entronicen y glorifiquen este Santo y Dulce Nombre.

Pequeño, en Fátima he querido glorificar este Glorioso Nombre en toda la tierra, por eso las almas fieles mediten en mi Mensaje ¡vívanlo!

Y, como quise dar a conocer a mi Hijo en Fátima, lo doy a conocer a mis pequeños apóstoles:
Jesús es el Dulce y Santo Nombre de Fátima.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.