Hora 27

21 de junio de 2018

Oración preparatoria para la Meditación de la Hora de Reparación

Jesús, amor mío, soy tu pobre nada. Mi Jesús, soy nada y además pobre, por eso necesito de tu Santo Espíritu que, unido al Doloroso e Inmaculado Corazón de la Mamá Celestial, llenen mi pequeño corazón de Amor Santo y Fuego Divino para enfervorizar mi ser tan frío e indiferente al Amor de Dios.

Jesús, mi Esposo Celestial, al comenzar mi meditación reparadora, prepara mi espíritu para recibir la Luz Divina que me conceda conocer y grabar en mi corazón los Misterios de tu Amor Infinito, Amor que entregaste a una Cruz para que yo te amara, Amor que expiró su último aliento para que yo tuviera vida.

Jesús, Mamá Celestial, tomo los méritos de cada Hora de Meditación Reparadora y los hago vida, que multiplicándose en mí den luz a todos los corazones, y haciendose vida en mi pobre vida me preparen a mí y a todos para el Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María y del Reinado del Espíritu Santo. Amén.

21 de junio de 2018

Al terminar la Meditación Reparadora, se realiza La Dulce Cadena del Amor Divino

Hora 27

24 de febrero de 2021- LLAMADO DE AMOR Y CONVERSIÓN DEL SAGRADO CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS

Vigésima Séptima Hora de Meditación Reparadora
¨Jesús promete el Reino al ladrón arrepentido¨
Manuel de mi Sagrado Corazón, cuando fui levantado en la Cruz de Amor, también conmigo fueron crucificados dos malhechores, dos despreciados de la sociedad por sus actos delictivos (San Lucas 23, 39-43).

Yo había sido colocado en medio de ellos para ser comparado y contado entre los malhechores, así creían las autoridades judías que, al ser rebajado a ese nivel con los malhechores, la Justicia Divina me flagelaría como otro pecador más, sin embargo, no sabían, que Yo Soy la Justica Divina Encarnada, que se sometió para salvar a todos.

Entre los ladrones se encontraba Dimas, él fue el único que, salió en defensa mía, mientras que, Gestas, el otro malhechor, me insultaba y me imponía salvarlos de aquel castigo.

Dimas, exclamó diciéndome, Señor acuérdate de mí, cuando estés en tu Reino, y Yo, todo Amor Misericordioso, le dije: hoy mismo estarás Conmigo en el paraíso. En este momento Dimas se arrepintió verdaderamente, viendo mi Santo Rostro ensangrentado y sufriente. Dimas vivió su pequeño aviso o iluminación de conciencia y fue absuelto por mi Moribundo y Divino Corazón de sus pecados, porque aceptó su pequeño aviso, y se arrepintió.
Elevación del alma
Jesús, te amo, te adoro, te reparo, te bendigo, te alabo, te consuelo, te amo por todos.

Jesús, has prometido el paraíso no solo a Dimas, sino en él, a todos los pecadores, nosotros también te hablamos desde nuestra cruz, y te pedimos: acuérdate de nosotros, envía tu Reino Eucarístico a la humanidad.

Haz que venga tu Reino de consuelo, junto a la promesa esperanzadora del Triunfo del Corazón Doloroso e Inmaculado de la Mamá Reina.

Jesús, Condenado de Rostro Misericordioso, en Divina Voluntad, recibe nuestra reparación y nuestros espíritus humillados por nuestros pecados y nuestra humana voluntad desviada, queremos ser como Dimas que, aún en su propia cruz, fijó su corazón en tu Sagrado Corazón, y arrepentido se abrió a Tu Misericordia. Amén. Fiat.