1 Diciembre 2017 – Llamado de Amor y Conversión del Sagrado Corazón de Jesús

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Flecha blanca
Mi Sagrado Corazón es un Corazón sencillo. A pesar de ser un Corazón de Rey y Dios, es un Corazón sencillo y humilde. Mi Corazón siempre buscó lo más sencillo, lo más pequeño, lo más insignificante. Aquello que era rechazado por los hombres, Yo lo amaba. Así que escogí una cueva para nacer; sin comodidad, sin facilidad, con muchos obstáculos. Para aquella aldea fue una locura de mis queridos Padres terrenales. Mi Madre María y mi Padre que me adoptó, San José, fueron vistos de mal modo, sin embargo siguieron las inspiraciones de Dios. En nuestra vida familiar nunca buscamos llamar la atención. Nuestros Tres Corazones jamás buscaron ser vistos, ser elegidos, ser los primeros. Queríamos en todo pasar ocultos, desapercibidos, porque nuestros Tres Corazones siempre serán los más sencillos.

Lo que para aquel pueblo eran hombres ignorantes, para Mí fueron mis Apóstoles y amigos. Lo que era una mujer de mala vida, usada, tan destruida moralmente, considerada una desgraciada de Dios, para Mí, después de mi Madre, fue la mujer valiente que dio la cara al anunciar que Yo había resucitado.

Aprendan mis apóstoles, busquen la sencillez. El Corazón sencillo no busca ser admirado, ser escuchado. El corazón de un alma sencilla: ora, calla y trabaja.

Miren a mis Profetas, ellos no buscaron ser Profetas, los escogió mi Padre para serlo. Recuerden a Santa Margarita, ella no buscó ser la impulsadora del Mensaje de mi Sagrado Corazón. Recuerden aquellos tres niños pastores pobres pero tan llenos de amor, ellos no escogieron ser portadores de un Mensaje de conversión para el mundo, los escogí Yo.

Quiero enseñarles a que amen esto; amen la sencillez, amen la vida simple, amen el silencio, pero sobretodo y ante todo dedíquense a servir. En el servicio no es necesario que los vean o que los escuchen, sólo sirvan con amor. No les digan a otros que me aman, demuéstrenlo con una vida silenciosa, con una vida de testimonio, con una vida de paz y de silencio. Por favor, recuerden mis apóstoles que el primer Corazón sencillo es mi Corazón.

Los bendigo con Amor Misericordioso, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.