Adorado sea el Sagrado Corazón Eucarístico de mi amado Hijo Jesucristo.
A ti te ha llamado la Trinidad Misericordiosa para que vivas la comunión trinitaria; y también, para que, viviéndola, la enseñes y prediques invitando a la humanidad a vivir esta comunión trinitaria; y, al ser llamado, eres el más pequeño, el más último, mi pequeña nada para servir, para amar, para que seas oblación por la Iglesia –tu Madre–, por los hombres –tus hermanos–, y así consagrarte como el heraldo del Reino de nuestros Sagrados Corazones Unidos.
Por eso, mi pequeña nada, tu misión es ser testigo de la comunión de la Trinidad y mensajero de los gritos de parto de mi Doloroso e Inmaculado Corazón.
Hijito, yo soy la mujer de Apocalipsis 12. La advocación del Doloroso e Inmaculado Corazón de María es la manifestación mariana escrita en Apocalipsis 12. La Gran Señal ya está apareciendo a todos mis hijos. Por eso, anuncia que la humanidad entera dirija su corazón hacia esta mariofanía de los Últimos Tiempos:
El Corazón Doloroso e Inmaculado de María, la Virgen Vestida del Sol de Apocalipsis.
Te envío con mi bendición maternal.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
