12 Febrero 2017 – Llamado de Amor y Conversión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María

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Flecha blanca

Querido hijito, profeta de mi Corazón Doloroso e Inmaculado, soy la Madre qué, por divino encargo, se presentó y manifestó en Lourdes, y por los méritos de la Santísima Trinidad soy el Consuelo de los afligidos, Salud de los enfermos, Abogada de los que sufren y Mediadora de todas las Gracias.

Mi pequeño, mi portavoz, en Lourdes, a mi pequeña Bernardette le encomendé, no sólo dar un mensaje a la humanidad, sino a que también se humillara por la soberbia y dureza de corazón de los hombres. Mi hija besó la tierra, comió hierbas amargas, tomó agua fangosa, caminó de rodillas, y se humillaba delante de todos para su conversión. Le insultaban y ofendían, otros la humillaban y odiaban, pero, sin embargo, esta pequeña mensajera de la penitencia, con sus humillaciones, alcanzó misericordia para ese pueblo de corazón duro.

Ahora tú, mi pequeño, a través de ti, hago un último repaso de mis mensajes del mundo. Dichosos los que escuchen y se unan a mi Ejército que estoy reuniendo en este gran Apostolado de la Sagrada Familia.

Pequeño, ahora debes besar la tierra en señal de aceptación de la Cruz de Amor; la hierba amarga que ingestas a través de los ataques del demonio, el vómito del dragón y el agua fangosa que sale de Satanás y aquellos que se dejan utilizar por él. Esto, mi amado carmelita, debes sufrirlo para que otros también puedan salvarse. Amado hijo, Jesús sufre contigo y es humillado junto a ti, porque Su Espíritu está en ti.

Se fiel, mi pequeño, todo esto consiste en el Amor. Al final de este largo caminar, de este camino lleno de barro, que es el pecado, y piedras, que son mis enemigos, mi Corazón Inmaculado Vencerá, Triunfará y Reinará. Por ahora, mi pequeño, vive el mensaje de Lourdes: penitencia, penitencia, penitencia.

Jesús está sufriendo en ti y junto a ti. Mi Corazón de Madre Penitente y Orante es tu Refugio de Amor, consuelo y paz.

Te amo y te pido dar a conocer a mi Resto Fiel lo que se te mande desde el Amor, guíalos que la noche es muy oscura.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.