Pequeño rebaño de mi Sagrado Corazón Eucarístico.
Reciban de nosotros la Trinidad Santísima, Amor, Paz, Perdón, Reconciliación, Unidad y Alegría. Reciban plenitud. Reciban el Amor Trinitario.
Al recibir este Amor Trinitario, todo les sobra; verdaderamente el Amor les bastará y nada los alejará de la confianza total a nuestra Divina y amorosa Voluntad.
Deseo seguirlos exhortando a que sigan el camino que, como Apostolado, les estamos marcando.
En primer lugar, el camino de la conversión. No puede haber un auténtico Apostolado si no es primero desde la conversión del Corazón. Solamente, como coordinadores y servidores todos de la Obra Magna, con el Corazón convertido de verdad, pueden ser un auténtico Apostolado.
Como segundo paso, de la auténtica conversión debe nacer el amor, el amor entre ustedes. Y el Amor entre ustedes los lleva a la práctica de la Caridad. Caridad para hablarse el uno al otro. Caridad para servirse el uno al otro. Caridad para apoyarse los unos a los otros. Caridad para expresar sus ideas sin necesidad de menospreciar, de prejuiciar o hasta de condenar. Caridad. La Caridad debe reinar en este Apostolado.
Como tercer paso, mostrando ustedes la caridad entre ustedes, demostrando con sus obras que, de verdad, entre ustedes se aman, se perdonan, se escuchan, se sostienen, se unen, se apoyan, se auxilian, se colaboran; los demás, entonces, pastores y todo laico, creyente o no creyente, creerán en la Obra, porque verán que ustedes practican la Caridad.
Si ustedes se aman, harán que el mundo crea en la Obra.
Si ustedes no se aman, difícilmente el mundo creerá en la Obra por culpa del no amar, ya que la decisión es de ustedes.
Yo, la Trinidad, los llamamos al Amor, mas no los obligamos.
Depende de ustedes personalmente, pero también como Obra Magna, amarse y dar
testimonio de ese amor para que el mundo crea en ustedes.
Y solo cuando ustedes practiquen lo que dicen creer, el mundo creerá en la Obra.
Oh, mi Apostolado, conviértete, pero ámate para que el mundo crea en estos Últimos Llamados de Amor y de Conversión.
El mundo va a creer en estas últimas apariciones y en esta última Obra de salvación si ustedes se aman; ustedes serán la medida del amor para que el mundo crea.
Así que ámense para que el mundo crea y se salve.
Porque si ustedes no se aman, el mundo no creerá y, al no creer, no se salvará y gran parte de la responsabilidad caerá en los que escucharon, mas no obedecieron.
Así que, mi amada Obra, escucha y obedece, conviértete y ámate para que, el mundo viendo que ustedes se aman, el mundo crea.
Esto es importantísimo y solemnemente les digo y les exhorto: Ámense entre todos ustedes para que el mundo crea en la Obra Magna y crea que estas son las últimas apariciones.
Ámense y conviértanse para que la humanidad y la otra parte de la Iglesia que aún no es parte de la Obra crean y se unan.
También deseo, como parte de esta Cruzada del Nuevo Pentecostés y como parte de este Reavivamiento Eucarístico, que cada Rama, cada Cruzada, cada Fraternidad, cada Cenáculo de Oración realice las Horas Santas, los Cenáculos Eucarísticos de los Sagrados Corazones Unidos, que ya les he dado las pautas de cómo hacerlo. Los Cenáculos Solemnes que incluyen: el Santo Rosario de la Corredención y la Santa Misa y la Exposición y Bendición del Santísimo, según los Estatutos propios del Apostolado; y los Cenáculos u Horas Santas Cortas que solo es: la Bendición y Exposición del Santísimo, como está estipulado en los Estatutos del Apostolado, con los cantos y oraciones espontáneas y Devociones del Apostolado propias.
Por lo tanto, les pido que la Cruzada Familiar en todo el mundo se encienda y despierte y organicen, por lo menos, una vez al mes, como Cruzada Familiar, las Horas Santas, los Cenáculos Eucarísticos para las familias y los matrimonios donde pueden celebrar el Cenáculo Eucarístico, tomando en cuenta nuestras ordenanzas y los ritos ordinarios del Apostolado y su propia espiritualidad familiar.
Que esos Cenáculos Eucarísticos de la Cruzada Familiar se multipliquen por todas partes.
El Ejército Blanco de los niños, que propaguen estos Cenáculos Eucarísticos, promoviendo estas Horas Santas según los Estatutos del Apostolado, pero también conforme a la edad de los niños, para que ellos tengan un encuentro con nosotros en la Eucaristía.
Que estos Cenáculos Eucarísticos del Ejército Blanco se multipliquen, que lo realicen por
lo menos una vez al mes, pero que comiencen su actividad misionera; ¡no se retrasen
más!.
Que la Fraternidad Religiosa, que la Fraternidad Sacerdotal comiencen ya, una vez al mes, estos Cenáculos Eucarísticos.
Que los Apóstoles de la Cruz Gloriosa, que la Rama Adveniat Per Cor Mariam, que el Apostolado Juvenil, que la Cruzada Pro Vida, que la Cruzada de Intercesión, que la Alianza de los Dos Corazones, que todas las Ramas, que todas las Cruzadas, que todas las Fraternidades, que todos los Cenáculos de Oración, incluso los más pequeños, comiencen ya, por lo menos una vez al mes, la celebración de estos Cenáculos Eucarísticos.
Ya sea el Cenáculo Solemne que, nuevamente les digo, iniciarán con el Santo Rosario de la Corredención, la Santa Misa –siguiendo el Ordinario propio del Apostolado cuidadosamente– y la exposición del Santísimo Sacramento propio del Apostolado, que también se les ha dictado en los Estatutos. Y orando oraciones espontáneas, cantando alabanzas espontáneas y orando devociones propias del Apostolado.
¡Oh! Mi Apostolado comienza ¡despierta! Que los niños se reúnan en los Cenáculos Eucarísticos de la Hora Santa. Que los jóvenes se reúnan en los Cenáculos Eucarísticos de la Hora Santa. Que los matrimonios y familias se reúnan en los Cenáculos Eucarísticos de las Horas Santas. Que los enfermos y los Apóstoles de la Cruz se reúnan en los Cenáculos Eucarísticos.
Que la Cruzada Pro Vida promueva estos Cenáculos Eucarísticos, orando ante el Santísimo Sacramento la Corona por la Vida, defendiendo y luchando por la vida contra el aborto, contra todo lo que atente contra la vida humana, no solo el aborto: los secuestros, la violencia, las guerras.
Que cada Cenáculo de Oración celebre un Cenáculo de Hora Santa.
¡Oh, mi amado Apostolado! Ninguna Rama, ninguna Fraternidad, ninguna Cruzada, ningún Cenáculo, ningún miembro del Apostolado se quede sin organizarse y sin celebrar los Cenáculos Eucarísticos.
Comiencen a trabajar, comiencen a luchar, comiencen a evangelizar mi amada Alianza Trinitaria.
Llegará un día en que pondrán un video en vivo que se transmita desde el Jardín de los Sagrados Corazones Unidos durante las 24 horas, para que todo aquel que quiera orar en vivo hacia el Jardín lo pueda hacer teniendo una cámara en vivo que transmita las 24
horas, el Jardín.
Lo harán cuando Yo se los ordene.
Cuiden también el Jardín; el Jardín del Edén les dio la desobediencia de Adán y Eva, el
Jardín de los Sagrados Corazones les dio la Alianza de los Dos Corazones del Nuevo Adán y de la Nueva Eva.
Y nuevamente les anuncio. Muy pronto convocaré a un gran encuentro del Apostolado.
Pero para que todo ello suceda, pongan en práctica todos los Llamados urgentísimos que nosotros, la Trinidad, les estamos revelando.
De igual modo, mi pequeña nada, abrirás un espacio en Telegram, para que también por medio de Telegram, todos los que usen Telegram, puedan unirse al Apostolado y recibir los Llamados de Amor y de Conversión.
El nombre de ese grupo o canal en Telegram será ASCUJM Mundial Oficial, donde transmitirán en un solo espacio todo lo concerniente al Apostolado y a todas las Cruzadas, Fraternidades y Ramas.
En este grupo o canal de Telegram, haré una unión de todo el Apostolado, porque, aunque cada uno pertenezca a una rama propia del Apostolado, no pueden olvidar que también son una gran familia.
Y cada Rama, cada Cruzada, cada Fraternidad, cada Cenáculo, sin perder su misión, su espiritualidad propia, su identidad única y singular, su nombre escogido desde la eternidad, sin perder su área de trabajo, no pueden olvidar que también son un solo cuerpo.
Una rama es la cabeza, otra rama son los brazos, otra cruzada son los pies, otra fraternidad son los ojos y los oídos. Sin embargo, cada uno tiene su propia espiritualidad, pero forman un único Cuerpo que es la Obra Magna.
¡Mi Apostolado, escúchame, conviértete, ámate! Y, por favor, lanza las redes, no te atrases y que los Cenáculos Eucarísticos, según cada rama, se multipliquen y ejerzan ya la misión que cada uno tiene en unión con toda la Obra Magna. Los Cenáculos Eucarísticos para matrimonio, Cenáculos Eucarísticos para niños, Cenáculos Eucarísticos para religiosas o sacerdotes, Cenáculos Eucarísticos para jóvenes, Cenáculos Eucarísticos que unan, que se expandan y que atraigan al mundo a la Obra Magna.
Mi amado Apostolado, nosotros la Trinidad te enviamos. Lanza las redes, obedécenos y comience cada uno desde su Rama, desde su Cruzada, desde su Fraternidad, desde su Cenáculo, a misionar.
No hay tiempo, no puede haber almas que perder.
Y comiencen ganando las almas, amándose ustedes para que den testimonio y que todos, todos, todos… y especialmente el Ministerio de la Alianza de los Dos Corazones –que a ellos se les llamó–, ejerzan las siete obras de misericordia corporales y espirituales desde diversas dinámicas, desde diversos modos, desde diversas alternativas.
Pero todos, todo el Apostolado debe empezar a servir a los más necesitados y a los más
pobres entre los pobres, y no solo a los que carecen de cosas materiales, sino también
a aquellos que sufren el dolor y la muerte del alma, que es la peor pobreza.
¡Mi amado Apostolado, despierta, ámate, escúchame y comienza, no retrases mi Llamado!
Comienza a hacer lo que he soñado, que seas el Corazón de Jesús y de María en medio del mundo y dentro de la Iglesia.
Eso eres, mi Apostolado, eres el Corazón de Jesús y de María trabajando y palpitando en medio del mundo y desde dentro de la Iglesia.
Recibe mi bendición y ¡no te retrases más!
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Mi amada Alianza Trinitaria puede compartir este Llamado urgente a todo el Apostolado, especialmente en lo que concierne a lo que todos tienen que saber.
Les amo, les bendigo, les consagro y les envío. Nosotros la Trinidad.
Ave María purísima, sin pecado original concebida.
