17 Abril 2018 – Llamado de Amor y Conversión de Santa Teresa de Jesús

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Flecha blanca
El Espíritu Santo con fuego y con luz hiere suavemente el alma del pecador, abriéndole el corazón, para que pueda recibir la luz en la oscuridad que hay en el corazón. La herida es un Acto de Amor de Dios, debe abrir el corazón, por medio de la Verdad y cuando la Luz de la Verdad ha entrado en el fondo del corazón se revelan al alma todos los males que ha cometido, compartido y guardado. Primero, este Acto de Misericordia duele, porque el corazón humano es orgulloso y no desea encontrarse a sí mismo imperfecto; pero cuando el alma se deja guiar por el Espíritu se torna humilde y se responsabiliza de su maldad cometida por su falta de caridad, ya que todo pecado está impulsado por el no-amor al Señor. Luego que el alma es iluminada puede más sencillamente examinarse y ser consciente de todo lo malo y repararlo, pidiendo perdón a Dios y actuando en el amor. Todo lo malo que hacía antes lo hará bien en adelante, para expiar con sus buenas obras las malas. Éso es vida de reparación. Esta vida santa reparadora puede ser posible invocando permanentemente el Auxilio del Espíritu Santo, que es Él mismo la Primera Morada de Santidad, porque es Quien conduce al alma en la Vida de la Gracia y alimentándola de todas las Luces Divinas.

La encarnación misteriosa de los Sagrados Corazones de Jesús y de María también es un Don dado por el Espíritu Santo. Pues, Él ha sido la unión misma de estos tres corazones, el de Jesús, el de María, y el tuyo. El Espíritu Santo rodea, gobierna y alimenta con su Amor Divino ésta unidad mística.

Te bendigo: en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.