Consagrarse a Jesús por María y a María por Jesús
Queridos hijos de mi Casto y Amante Corazón, mi Corazón de padre los invita a consagrarse a Jesús por María y a María por Jesús.
En estos tiempos, Dios Padre ha querido enviarme a ustedes, para que, así como Yo pude acercarme a Él por medio de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, ustedes y el mundo entero, y la Iglesia universal, se acerquen a Dios, por medio de los Sagrados Corazones de Jesús y de María.
Están en un tiempo de gracia, están en un tiempo de misericordia, donde el Padre ha querido manifestarse para mostrarles la verdad del Evangelio, para enseñarles a vivir como Cristo, para revelar a la más perfecta de las criaturas: la Inmaculada Virgen, Corredentora, Mediadora y Abogada del género humano.
Queridos hijos:
Los invito a que vivan nuestros Llamados de Amor y de Conversión, que son un medio para acercarlos al Corazón de Jesús.
¡Que el espíritu diabólico de la obstinación que domina al mundo no los contamine también a ustedes, y sigan obstinados sin querer escuchar, sin querer aprender, sin querer servir! No solo reciban la bendición para ustedes, conviértanse en luz para todos.
Vivan de la paz y, unidos al don de la paz, practiquen el silencio. El silencio no solo se vive en la oración: ¡Trabajen en silencio! Para reparar tantas blasfemias, hablen lo necesario y solamente hablen lo que alaba a Dios y construye a tu hermano. Si no será así, ofrece tu silencio como sacrificio, por los que hablan de más y caen en el pecado.
Soy San José, padre del silencio, hombre prudentísimo y siervo obediente. Por medio del Espíritu Santo también sigan mi ejemplo.
Les doy mi Bendición Patriarcal.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
