Para todo el Apostolado y de vital importancia para los Coordinadores.
“La Centralidad de la Misión que, como Apostolado, han sido llamados.”
Amada Obra Magna, Yo los sigo sosteniendo a ustedes, para que sigan llevando adelante mi Obra, la Obra grande de Nuestros Sagrados Corazones unidos, por el Espíritu Santo.
Es muy importante que sepan que cuando les digo Corazones Unidos me refiero al gran Misterio de la Encarnación del Verbo, porque mi Corazón fue unido al Corazón de mi Mamá Purísima, unidos por el Espíritu Santo.
Es el Espíritu Santo quien nos hace Corazones Unidos, por eso, decir Apostolado de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María, es decir, ser Apóstoles del Verbo que se encarnó y de María que dijo: Fíat.
Por eso mi Obra, la Obra del Apostolado, es la Obra Magna en los Últimos Tiempos, no solo porque es la recopilación de todas las revelaciones privadas, sino también, porque es la Obra que reafirma la fe de que el Verbo se ha hecho carne y que a través del Sí de la Reina de Nazaret, Dios se ha hecho hombre.
Entonces, ser Apóstoles de Nuestros Sagrados Corazones Unidos es ser Apóstol de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, y ahora verdadero Pan de Vida. Es ser apóstoles de toda la persona física, espiritual, interior, moral e integral de María y es ser apóstoles del Espíritu Santo.
Por ello, el Apostolado es la Obra más grande de los Últimos Tiempos, porque sin el Espíritu Santo, sin el Fiat de mi Madre y sin mi misión salvífica, no hubiera Iglesia, ni Sacramentos, ni Palabra de Dios, ni Doctrina, ni Tradición, ni Magisterio, ni el Orden Sagrado del Sacerdocio, ni las grandes Revelaciones: la Divina Voluntad, la Divina Misericordia, mi Sagrado Corazón, el Corazón de mi Madre en todas sus advocaciones, el Corazón de mi Padre San José en todas sus advocaciones, ni los Santos, ni el Purgatorio… sin la Alianza de Nuestros Dos Corazones realizada por el Espíritu Santo.
El mismo Credo lo afirma, desde los Apóstoles: y se hizo hombre naciendo de Santa María la Virgen, por obra y gracia del Espíritu Santo, es decir, mi amada Comunidad Trinitaria, que el propio Apostolado ya está inscrito y profetizado desde el Credo de los Apóstoles. Eso es la gran importancia de esta Obra.
Mi amada alianza, deben saber que, como Apostolado, no desobedecen siguiendo con su misión de llamar a Nuestra Señora Corredentora, porque la Iglesia no lo ha prohibido, solamente lo ha propuesto que no se diga en público.
Pero como Apostolado, como obra interna, pueden, y no sólo pueden, deben continuar meditando los Llamados de Amor que hablan de la Corredención de mi Madre y orando las devociones y el Avemaría de los Últimos Tiempos. Como Apostolado, internamente, deben continuar igual: orando, evangelizando y poniendo en práctica las Obras de Misericordia corporales y espirituales.
No entiendo, aunque sí lo entiendo. ¿Pero por qué son faltos de fe? ¿Por qué hacer de una declaración, que no es doctrina ni dogma, un escándalo?
Mis Apóstoles, mis coordinadores, mi Apostolado debe tener calma, debe tener paz.
Todos los grandes Dogmas de la Fe, no solo los marianos, sino también los que son cristocéntricos, han tenido discusión; desde mi Doble Naturaleza Divina, mi Encarnación, en el Pan y en el Vino, el celibato del sacerdote, la infalibilidad Papal, la Inmaculada Concepción, la Virginidad Perpetua, todos los grandes misterios de la Fe han tenido discusión.
Y siempre al final de la discusión, dure el tiempo que dure, brilla la verdad, triunfa la verdad y reina la verdad; porque, aunque no quiera el mundo, ni los que son bautizados y sirven en mi Casa, la Iglesia, mi Esposa, que es Madre y Maestra, no como Jerarquía compuesta por hombres, sino como mi Esposa y mi Cuerpo Místico, siempre es conducida la verdad y María Corredentora triunfará.
Calmen, calmen a mi Apostolado. Todo dogma real es criticado y molesta al espíritu del mundo y si molesta al Espíritu del mundo es porque molesta a satanás, y si molesta a satanás es porque viene de Dios y Dios siempre vence.
Así, sigan su trabajo de evangelización normalmente como lo han hecho. Sigan orando las Devociones del Apostolado y nuevamente les digo: Dónde hay libertad de Espíritu para hablar de María Corredentora, de las apariciones en el Apostolado y de los Últimos Llamados de Amor y de Conversión, háganlo con total libertad y adonde no les sea permitido, pero necesitan llevar la Obra hablen de la Doctrina de la Iglesia, de los Padres de la Iglesia y de San Luis de Montfort.
Hijos, es fácil obedecer, solo es saber estar y saber hablar y qué no hablar.
No tienen por qué escandalizarse ni dividirse. No tienen por qué asustarse. No tienen por qué retirarse ni rendirse. No hay razón.
Entiendan que toda obra de Dios es sacudida por el espíritu del mundo y por satanás.
Sin embargo, satanás piensa que destruye, cuando en realidad se vuelve un mono de Dios; porque no destruye, solamente esconde una verdad, pero la Verdad brilla y esa verdad al brillar, es reconocida por las almas y satanás pelea con las almas para no dar esa verdad. Y al final la fuerza de la fe arrebata de las manos del mono la Verdad.
Así que nuevamente les digo, calma, calma, calma. Evangelicen normalmente, continúen normalmente y continúen aún más, porque el trabajo se ha multiplicado. Y necesito que pongan manos a la obra con todas las directrices que les hemos dado.
Como Obra Magna, su posición debe ser una posición de humildad. La Iglesia llámenla en todos lados: Madre y Maestra. No se estén preocupando por nada más. Afirmen ustedes que la Iglesia es Madre y Maestra y háganlo con amor.
Pongan en primer lugar y en todas partes la presencia del Santo Padre León XIV y su enseñanza y muéstrense con humildad, con amor, no se preocupen por nada más, nada más, nada más los debe perturbar. Calma y paz.
El 27 de noviembre apruebo y bendigo y pido lo que le puse en el Corazón a mi amado Sacerdote: una Cruzada Mariana Eucarística de Oración, Ayuno, Reparación y Conversión por el Apostolado Mundial, no por el mundo, por el Apostolado Mundial; y ofrecerán esta jornada, 24 horas: de las 0 horas del 27 de noviembre a la hora 24 y orarán, cada grupo, cada participante, todo el Apostolado orará la Corona de la Santidad Divina por el Apostolado y la Corona de Oro al Corazón Doloroso Inmaculado de María por su aparición como la Medalla, no Milagrosa, la ‘Medalla de los Dos Corazones’.
Si ustedes determinan y disciernen bien, el Jardín de los Sagrados Corazones es el que está grabado en la parte reversa de la Medalla Milagrosa. La Cruz, los Dos Corazones, la ‘M’ de María y las doce Estrellas: el Jardín de Nuestros Dos Corazones.
Cada hora rellénenla de meditación, de oración, de Lectios divinas, de cantos. Y ustedes como Coordinación Mundial General, con todas las Coordinaciones Mundiales generales de cada Rama, de cada Fraternidad, de cada Cenáculo, me refiero solamente a las Coordinaciones mundiales de las 12 Ramas, rezarán la hora número 24.
Será una jornada que llevará este nombre: Cruzada Eucarística Mariana por la Conversión y la Santidad del Apostolado. Ese será el nombre de esta Cruzada.
Con respecto a las apariciones de Dozulé, Yo, el Sagrado Corazón Eucarístico, me aparecí en Dozulé. Las apariciones de los primeros tres años fueron auténticas. Luego Madeleine se confundió y afirmó cosas contrarias al dogma de la fe.
Luego de Madeleine, quise rescatar la obra con Je Né Suis Rien y Je Né Suis Rien también se llenó de un espíritu sismático y desvió la obra. Y, por último, una persona mexicana, confundida, de sobrenombre Conchiglia o Concha de Mar, afirma, con la Cruz de Dozulé como su estandarte, que ella es la Encarnación en la tierra de Santa María de Guadalupe.
Por tanto, en cuanto al discernimiento de las apariciones de Dozulé, todo esto provocó que no fueran aprobadas, ni las primeras y auténticas apariciones; pero por toda esta desviación. Por eso, no se escandalicen, porque por eso Dozulé ha sido rescatado y reparado por la Cruz Gloriosa de los Sagrados Corazones Unidos.
Por eso les vuelvo a reafirmar, mi Obra del Apostolado viene a reparar mi Casa en todos los aspectos, empezando por las Revelaciones, que en su momento fueron auténticas, pero luego fueron desviadas por los corazones endurecidos.
El Triunfo está cerca, el Triunfo está cerca. Amen a la Iglesia. Hagan que la persona y el mensaje del Papa resuene muy grande dentro del Apostolado.
Promuevan todo el Magisterio y la doctrina mariana de la Iglesia y de los Santos y promuevan los Llamados de Amor y de Conversión y las apariciones donde sea prudente hacerlo. Pero no dejen de evangelizar ni de orar las Devociones del Apostolado ni se dividan, porque eso quiere satanás.
Por eso, ya les he dado mensajes importantes estos días. Son las armas que les doy para que esto no ocurra. No se vuelvan juguetes de Satanás. Vuélvanse apóstoles del amor y la verdad.
Escúchenme. Escuchen a la Pequeña Nada que, más que a nadie, ama al Papa y se ofrece por él. Ama a su Madre, la Iglesia, y sufre por ella y ama al Apostolado y se ofrece como víctima por ustedes.
Y solo el amor, que lleva la Cruz firmado, es un amor recto y crucificado a su Madre la Iglesia.
Así que tengan paz, lleven mi mensaje, no lo detengan. Hagan crecer mi Obra, multipliquen los Cenáculos Eucarísticos, comprometan a los sacerdotes, religiosos y religiosas.
Que la Obra crezca y muy pronto estarán juntos. Muy pronto estarán juntos porque el Triunfo está cerca. No tengan miedo.
Los amo y los bendigo con mi Sagrado Corazón Eucarístico.
Y pongan ya, manos a la obra.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Que todas las coordinaciones y sacerdotes y todos los que ejercen un oficio de servicio, tomen este Llamado, lo guarden, lo mediten, lo lean y ayuden a tranquilizar a mis demás hijos.
Pueden compartir lo que crean oportuno de este urgente llamado a la centralidad de la misión que se les ha confiado.
Este es el nombre y título de este Llamado: “La Centralidad de la Misión que, como Apostolado, han sido llamados.”
Fiat.
