Mis queridos hijos, como vine a La Salette, hoy vengo también aquí para manifestar los dolores y angustias de mi Corazón Maternal. Mi Hijo Jesús me ha enviado, en obediencia a la Divina Voluntad del Padre, a mi Jardín de Gracias. Y he venido para educarlos; he venido para enseñar, para guiar y para corregir; he venido para llevar a los hombres de nuevo al Sagrado Corazón de mi Hijo.
Mis pequeños, en La Salette hice manifiesta mis preocupaciones de madre; nuevamente vuelvo a expresar mis preocupaciones de madre; en La Salette advertí de las falsas profecías, de la falsa Iglesia, de la falsa espiritualidad.
Hijitos míos, no lean más, más bien contaminan sus corazones con falsedades; el espíritu de la falsa profecía está confundiendo, desviando, desorientando a mis hijos; es por eso que nuevamente anuncio que todo auténtico Mensaje del Cielo, como Buena Maestra, lo repasaré en mis Últimos Llamados de Amor y de Conversión.
¡Cuántos eventos están sucediendo alrededor del mundo! Esto no sucede para que ustedes se distraigan sino para que se centren, por medio de la oración y del ayuno, a vivir mis Últimos Llamados de Amor y de Conversión.
Hijos míos, no se confundan: la falsa profecía está multiplicándose; sólo los que estén firmes en la fe y que se han consagrado a Nuestros Sagrados Corazones reconocerán la Voz de vuestra Madre. Hijos, oren y disciernan. Yo estoy con ustedes, pero también ustedes deben obedecer a vuestra Madre.
Les amo y les bendigo. Vuestra Madre de las Lágrimas de La Salette intercede por todos mis apóstoles de estos tiempos. Les doy mi bendición maternal.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
