Almas de mi Sagrado Corazón, contemplen mi Corazón herido por vuestras imperfecciones y faltas al amor con Dios y con los hermanos. Hijos, lo que más hace sufrir a mi Corazón es la ausencia del amor. Yo soy amor y he ordenado que se amen como Yo los he amado.
Queridos hijos, el mundo está en este estado porque no hay amor; el amor de Dios lo es todo, mis muy amados hijos, y en esta ausencia del amor es que han caído muchas almas. Los falsos profetas están envueltos en el orgullo y en la vanagloria; muchos se autodenominan profetas cuando no lo son, y colaboran con las artimañas de satanás haciendo que los Mensajes del Cielo se vuelvan algo vano.
Cuando me manifiesto es para una Obra muy seria, ordenada y obediente, y cuántas almas están desfigurando mis obras convirtiéndose en instrumentos del mal.
Mis hijos muy amados, reparen y consuelen Nuestros Sagrados Corazones, ¿y cómo lo harán? Obedeciendo y amando nuestros Llamados.
Hijos, llamo a todos, sacerdotes, religiosos y fieles, a ustedes, a dar la cara con fuerza y valor por nuestra Obra. Sean valientes y defiéndala, porque es la Obra Magna de mi Sagrado Corazón.
Hijo, tú no temas, sigue fuerte a donde te envíe o a donde te llamen; cualquier lugar que sea, desde ahora en adelante, debes llevar el mensaje y todos mis apóstoles no deben oponerse, sino colaborar, para que mi mensaje se dé a conocer y se desenmascaren los falsos enemigos de nuestra Obra. Tú ve a cualquier lugar donde las almas te necesiten.
Hijos, fuerza, estén alegres, porque el Cielo ha confiado en ustedes; alégrense, porque su Jesús está con ustedes y nada los va a separar de mi amor y de la verdad si son obedientes a mis deseos.
Los amo con amor misericordioso. Los bendigo con mi Preciosa Sangre.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
