27 Marzo 2018 – Llamado de Amor y Conversión de Santa Teresa de Jesús

Leer mas...

Flecha blanca
Almas amadas infinitamente por su Divina Majestad, debemos seguir reflexionando sobre el camino de la perfección, que es un recorrido espiritual a través de los Sagrados Corazones de Jesús, José, y de María. En el primer paso para la conversión, tú debes contemplar, auxiliado por el Espíritu Santo, las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo y darte cuenta que cada una de sus heridas fueron causadas por ti y por nadie más, solamente por ti .Y al ver al Esposo Celestial así, Crucificado, Muerto, debes moverte a compasión y arrepentimiento. 

Alma, piensas poco en la Pasión de Jesús o mejor dicho no piensas absolutamente nada sobre la Pasión de tu Señor. Míralo en la Cruz, y por tu causa está en la Cruz, y al ver sus Heridas, arrepiéntete, cambia. 

Por las Heridas de su Cabeza deja de vagar en tu mente y pensamientos vanos. Por las Heridas de sus Labios deja de azotar a tu hermano con tu lengua; prívate de las palabras ofensivas, prívate de las quejas, prívate del mucho hablar y habla solamente lo necesario. Por las Heridas de sus Hombros y Espalda carga tu cruz, vive los Mandamientos de la Ley de Dios, pon en práctica estos Últimos Llamados a la Humanidad. Por las Heridas de sus Rodillas humíllate, confiesa tus pecados. Por las Heridas de sus Manos deja ya de actuar como el mundo actúa, deja ya de afanarte por lo que el mundo quiere que te afanes, deja ya de trabajar por algo sin sentido. Por las Heridas de sus Pies cambia tu caminar, arrepiéntete, cambia de vida, no des más pasos al Infierno. ¡Para! ¡escucha! ¡examínate y cambia de vida! Y deja que la Herida de su Costado con el Torrente de su Misericordia, te purifique, te restaure, te limpie y te sane. 

Alma, en este Primer Aposento, el Espíritu Santo te revelará la Pasión de tu Señor para que te arrepientas. Y tú, pequeño lirio del Carmelo, sigue haciéndole compañía a tu Esposo Jesús, que con tus sufrimientos se adelante la glorificación de la Santa Iglesia y el Reinado de la Sagrada Eucaristía. 

Oremos, para que las almas puedan comprender que estos son los últimos Llamados de Amor y de Conversión a la humanidad. 

La Bendición del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo Amén.