Queridos hijos, adoren y alaben conmigo al Señor y glorifíquenlo por sus obras de misericordia.
El mundo, herido por su propio rechazo hacia el amor de Dios, necesita escuchar a su Madre.
El género humano fue consagrado a mi Corazón Doloroso por el propio Corazón sacrificado de Jesús. Él, la Sabiduría Divina hecha hombre, hizo un Acto de Consagración Mariano, me entregó a la humanidad como mi hija y, a Mí, como su Madre.
Es por eso que, como el Doloroso e Inmaculado Corazón, vengo a hacer viva esta Consagración de Jesús hacia mi Corazón.
Mi Corazón Doloroso e Inmaculado viene a recibir ahora, en este tiempo, lo que el Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús me consagró y me entregó.
¡Esta es la alianza! …que vengo a darle fiel cumplimiento:
He ahí a tus hijos, he ahí a tu Madre.
Y como su Madre les doy mi bendición maternal.
En el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María Purísima, sin pecado original, concebida.
