Paz y alegría de parte de nuestros Tres Sagrados Corazones que permanecen y permanecerán unidos, por el don del Espíritu Santo, para ustedes.
Amados apóstoles de los Tres Corazones ustedes son apóstoles Trinitarios, no solo del Hijo, no solo del Padre, no solo del Espíritu, no solo de San José, no solo de María Inmaculada.
Son apóstoles Trinitarios,
de la Trinidad Divina: Padre, Hijo y Espíritu Santo, y de la Trinidad terrenal: Jesús, María, José.
Deben ser muy conscientes del compromiso importante y urgente que, como apóstoles de la Obra Magna, tienen consigo.
El Apostolado es la Obra Magna de mi Corazón.
Después de la Redención, y después de la Iglesia con sus Sacramentos, y el gran Don de la Eucaristía, el Apostolado le sigue. Porque es la unión absoluta, completa, compilada de todas las Obras de la Santísima Trinidad: las obras de la revelación pública –que es el Evangelio, la Iglesia, los Sacramentos– y la revelación privada –las auténticas a lo largo de la historia y del tiempo–, reunidas en un solo mar de gracias, la Alianza de los Tres Corazones.
Y, como toda esta Obra no podía quedar solo en un eterno pensamiento de Dios, se hizo acción, se hizo también carne, dejó de ser Verbo para volverse Obra en el Apostolado, en ustedes.
Por lo tanto, por eso es la Obra Magna, porque es la reunión final de todos los dones y de todos los frutos de la Iglesia y de las revelaciones privadas para la salvación de las almas, para la santidad de la Iglesia y para preparar al mundo para mi Segunda Venida.
El Apostolado es, además, el instrumento para unir los dos pulmones de la Iglesia, para reparar el pulmón roto de Occidente, para unir el pulmón roto de Oriente en una misma unidad, en Pedro.
Y por eso Pedro, el Papa, es –aunque aún no tenga claridad en ello– el primer apóstol de la Obra Magna; pero que ha dado señales –a las cuales Yo lo he movido en muchísimas ocasiones– a confirmar: con el Año Santo Josefino, con el Año Santo de la Misericordia, con la Encíclica de mi Sagrado Corazón, y cuando ha nombrado a mi Padre Tierno y Misericordioso, literalmente, en diversas homilías, y con el Jubileo de la Esperanza consagrado a mi Sagrado Corazón.
Muchas pruebas se les ha dado a los corazones de los pueblos para confirmar mi Obra Magna del Apostolado, así como la misma bendición apostólica que el Santo Padre ya les ha dado.
Esta bendición del Papa debería bastar para que todos se abran a servir en la Obra.
Sin embargo, quieren más señales, más pruebas, y lamentablemente actúan como mis perseguidores en Judea, que por más pruebas que miraban, que escuchaban, no aceptaban y no aceptaron, y su descendencia aún no acepta.
¡Cuidado con caer en esta cadena del error!
Luego tienen todas las aprobaciones de los Obispos, sucesores auténticos de mis apóstoles y sin embargo aún no creen y no se abren.
Mucho cuidado, porque se les está dando la señal y sus corazones siguen endurecidos en no querer creer.
Transmito, repito y confirmo algunas directrices.
El Apostolado debe estar complacido, agradecido y confirmado para trabajar sin temores por la misma bendición pontificia que, ya, ha recibido.
–El Apostolado tiene un Estatuto, un reglamento, un orden, una constitución en la cual basarse y trabajar.
El Tratado de la Devoción a los Sagrados Corazones Unidos es la base sobre la cual deben construir, trabajar, visionar y extender en obediencia, orden, armonía, unión y comunión y amor, sobre todo, para que lo demás de fruto.
El Tratado es la santa regla que debe regular su vida y su misión.
El Tratado es la guía para que no se pierdan en el camino.
–Mi siguiente directriz es que estén atentos a las Fechas Importantes dentro del
Tratado, las diferentes fechas importantes para cada Cruzada, Rama, Fraternidad, Ministerio.
Estén atentos para que ninguna fecha importante, jornada, retiro o actividad pase por desapercibido.
Estén atentos para cumplir las directrices de cada fecha o convocatoria ya establecida en el Tratado y no pasen desapercibidas.
–Mi siguiente directriz es que no es necesario, no es necesario hablar, si el caso así lo amerita, del instrumento.
Sí disciernen que no es necesario hablar de las revelaciones privadas de los Llamados de Amor, en presentar el Apostolado, deben hacerlo, pues ya suficiente doctrina apostólica y magisterial tienen para presentar la Obra Magna, empezando por los santos.
Deseo dejar muy en claro que, a mi pequeño instrumento, ustedes coordinadores enseñen y eduquen a los demás hermanos a que no le llamen vidente, sino la pequeña nada o su nombre Manuel de Jesús, porque no es vidente y al cielo no le agrada el término vidente.
El Cielo busca instrumentos que sean profetas, que anuncien el mensaje que Cielo les da.
Eso es simplemente un instrumento.
–Otra directriz muy importante: pueden usar y deben usar el nombre del instrumento para las presentaciones, catequesis, retiros, charlas, transmisiones. Pero, no publiquen, en absolutamente ningún espacio, su rostro físico, solo su nombre y su voz.
- Por seguridad y protección y.
- Para que el mundo vea que él no busca protagonismo, que los protagonistas son nuestros corazones y ustedes sus hermanos, no él. Él es solo un altavoz de mi voz.
–Otra directriz y vuelvo a insistir en ello, son que trabajen y amplíen mi mensaje en todas las redes sociales y que cada idioma que conforme el Apostolado tenga sus espacios oficiales en su propio idioma.
Esto abarca todos los espacios cibernéticos, habidos y por haber, para que mi mensaje lo difundan.
–Otra directriz:
Eviten murmuraciones, quejas, comentarios debajo de la mesa, evítenlo y cuando tengan una solicitud, una preocupación, una necesidad, háganlo directamente con el equipo de Coordinación Mundial o Nacional, ya sea el caso, pero eviten las murmuraciones y las divisiones, evítenlas para que no lastimen mi Obra.
–Otra directriz muy importante es que en todas las Misas se observe el Ordinario de la Misa que le dicté a mi pequeña nada. En todos los Santos sacrificios de la Misa que últimamente se han celebrado y que han sido lógicamente el sacrificio perfecto y agradable como Apostolado, no han observado el Ordinario de la Misa del Apostolado y omitido las oraciones y jaculatorias.
En toda Misa Santa que celebren y transmiten para el Apostolado, observen, impriman, tengan al alcance de la mano y de la vista el Ordinario de la Misa del Apostolado, no lo omitan en ningún Santo Sacrificio de la Misa, ya sea en las de bautismo, en las solemnidades, en las Fechas Importantes, en las celebraciones, en los retiros: no omitan el Ordinario de la Misa que les ha sido dictado.
–Otra directriz es que estén atentos a sus Chats, y que publiquen ordenadamente y completamente la tarea diaria.
Hijos, hagan todos los esfuerzos de hacer crecer la Obra, no omitan empeño en la Obra, cada Rama, cada Fraternidad, cada Cruzada, cada Ministerio ya sabe lo que debe publicar según su tarea, según su misión, según su espiritualidad.
No omitan lo que cada grupo tiene como misión.
Sean diligentes, pues los necesito más que nunca.
Con este Llamado deseo iniciar ahora una Segunda Etapa.
Inicié una etapa de formación privada solo con el amado Director Espiritual, con la amada Vicecoordinadora Mundial y con la pequeña nada, Manuel de Jesús, el pequeño Jesús- María. Pero ahora inicio otra etapa con la Coordinación Mundial.
Debo formarlos, debo enlistarlos, debo encenderlos, debo corregirlos, necesito que todos pongan su amor y manos a la Obra, esfuércense para que mi Obra crezca en todo sentido y todo camino viable para hacer crecer la Obra. Tómenlo en cuenta para que mi mensaje llegue al mundo entero.
Este Llamado es para todos ustedes, coordinadores, vice coordinadores, secretarios, tesoreros, sacerdotes, religiosas y todos los que ejerzan un servicio, cual sea, en el Apostolado.
Desde este hermoso Jardín de los Últimos Tiempos, que viene a reparar al primer jardín de los primeros tiempos, donde se ofendió a Dios, en este Jardín de los Últimos Tiempos se repara a Dios.
Los bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Ave María Purísima, son pecado original concebida.
