31 Marzo 2018 – Llamado de Amor y Conversión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María

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Flecha blanca
Sábado Santo 

Mi Corazón de Madre, en aquel instante en que dejé a Mi Hijo en el Sepulcro, al recorrer de nuevo aquellos lugares donde Mi Hijo padeció, pasando primeramente por el Calvario, recordando en los tres lugares donde Él cayó con el peso de la Cruz, pasando sobre el Pretorio, sobre el Huerto… en cada uno de esos lugares… acompañada por Juan y otras mujeres que Mi Hijo había sanado, orábamos la oración que Jesús había enseñado, el Padre Nuestro, adorando aquellos lugares que aún tenían la Sangre fresca de Jesús derramada en aquellas piedras, en aquel camino… pero Mi Corazón se había quedado con Él en el Sepulcro. 

Al regresar al Cenáculo en Jerusalén, me quedé sentada contemplando aquella Mesa donde Mi Hijo había constituido la Santa Misa. ¡Cómo deseaba verlo vivo de nuevo! ¡Anhelaba tanto al Señor! Y desde el aposento más alto de aquella casa, pasé toda la noche contemplando hacia donde se había erigido el sepulcro que estaba muy cerca del Monte Calvario. Si no hubiera sido por las peticiones de estos hijos piadosos, Yo me hubiera quedado afuera en el sepulcro adorando en el Señor. Nunca dudé de la Promesa de Su Resurrección pero el Dolor más trágico no fue la muerte de Mi Hijo, porque era Dios y además iba a resucitar, el Dolor que actualmente sufro es la muerte de ustedes, queridos hijos. 

Mis Llamados de Amor y de Conversión los guían hacia una vida verdadera. ¡Cuántos Consejos les he dado! ¡Cuántas Enseñanzas les he compartido con Mis Llamados! Pero ustedes, queridos hijos, continuamente se están dando muerte a ustedes mismos. ¡Saben lo que el Cielo quiere mas no lo obedecen! ¡Saben lo que el Cielo les ha pedido mas no se esfuerzan por vivir la Divina Voluntad!. Es de su conocimiento lo que el Padre quiere que ustedes hagan, mas no lo hacen y se encierran en ustedes mismos. Recuerden, queridos hijos, el egoísmo se convierte en hipocresía, la hipocresía se transforma en desobediencia y al final todo pecado quita la Gracia y la Paz. ¡Ya no sigan muriendo en sus desobediencias! ¡Ya no sigan muriendo por su falta de obediencia a Mis Llamados! Están en un Tiempo de Gracia muy especial ¡arrepiéntanse, por favor, queridos hijos! ¡cambien para que puedan resucitar con Jesús! ¡Soy una Madre preocupada por ustedes! ¡Cambien, queridos hijos, cambien el corazón y déjense transformar por su Amor! ¡Cambien que Mi hijo ya está cerca! ¡Cambien el corazón! 

Querido hijo, lirio de Nuestros Corazones, Yo estoy unida también a ti y en esta unión de Corazones, donde Nuestros Corazones son uno mismo, esperemos al Señor, esperémoslo en reparación y en silencio. Querido hijo, tu corazón me hace compañía en la soledad que tus hermanos me causan, porque como no obedecen al Cielo, entonces se alejan de La Luz y la Verdad. 

Aquí está Mi Llamado para que quien quiera tomarlo y vivirlo, para que regresen a Dios. Aquí está Mi Bendición Maternal, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.