Amados hijos, amen con locura, mi Corazón.
Almas, mi Corazón debe ser amado completamente. No se puede servir a dos señores, o se ama totalmente con locura y encarnan mi Evangelio, o son almas tibias que poco a poco se alejan de la verdad.
Mi Corazón es para amarse totalmente. El Evangelio es para vivirse totalmente. No se puede poner condicionamientos al amor de Dios y ese amor debe ser reflejado entre los hermanos, porque mentiroso aquel que dice amarme y no me ve, pero no ama a su hermano que puede ver.
¡Hay que vivir el Evangelio! El mundo los va a definir de locos, fanáticos, ignorantes. Pero el que se ha encontrado con el Evangelio tiene fuerza para dar lo último, hasta la más pequeña gota de sangre por amor.
Hijos, ámense. El amor que tienen a su hermano es el amor que tienen a su Dios, porque Yo estoy en el prójimo. ¡Ámense y serán hermosos! ¡Ámense y serán transparentes! ¡Ámense y serán santos! ¡El Evangelio debe vivirse con radicalidad! En este tiempo, mi Corazón necesita de almas fuertemente decididas, que lo den todo por el Evangelio.
Los bendigo con mi Amor Divino.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
