9 Octubre 2017 – Llamado de Amor y Conversión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María

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Flecha blanca
Mis queridos hijos, soy el Corazón Doloroso e Inmaculado de María, la Protectora de mis hijos en estos Últimos Tiempos. Soy la Madre del Reinado Eucarístico del Corazón Sacratísimo de mi Hijo Jesucristo. 

Pequeños, deseo que sus corazones se hagan más pequeños, más humildes, más silenciosos, más pacientes. Recuerden que toda virtud está cimentada en el Amor a Dios. La virtud del Amor es la fuente, la sede, y la madre de todas las virtudes. Del Amor Santo nace la humildad. Del Amor Santo nace la confianza. Del Amor Santo nace el silencio. Del Amor Santo nace la prudencia y también la obediencia. Y así todas las virtudes nacen del Amor Santo. 

He venido como Madre Protectora en estos Últimos Tiempos a llamar al mundo entero a que regresen a Dios. He venido a advertir, a guiar, a enseñar y también, como Madre, a atender, a cuidar, a proteger a mis hijos. En la parábola del buen samaritano el hombre que estaba herido se confío en los brazos del otro hombre que quiso atenderlo, curarlo y reparar el daño que le habían hecho. 

Mi Hijo Jesús me envía ahora a transmitir mis Últimos Llamados de Amor y de Conversión desde mi Jardín de Gracias. También he querido sanar las heridas de sus corazones, derramar el vino de la Sangre de mi Hijo, depositar en sus heridas el aceite del Espíritu Santo. He querido lavarlos con mis Lágrimas de Madre, arroparlos con mi manto, pero, al contrario del hombre herido de esta parábola, el hombre se corre, las almas huyen de la Luz, no quieren acercarse a nuestros Sagrados Corazones. La humanidad no quiere ser sanada, no quiere ser guiada, no quiere cambiar. 

Yo sólo ruego ante mi Hijo por los corazones que están duros y que no comprenden la grandeza de lo que estoy transmitiendo. Esta es la Obra de los Últimos Tiempos. Con esta Obra quiero reunir, quiero enseñar, quiero sanar el corazón herido del mundo. Pero mis hijos se resisten a las Gracias, se resisten al Amor de Jesús, y cada vez, que dicen ‘no’ al Amor de Dios, se hacen un daño más grande. 

La naturaleza se está manifestando en contra del hombre, porque el pecado del hombre ha tenido consecuencias negativas también sobre la Creación. Mientras sus corazones no cambien también en la Creación verán las consecuencias del pecado. ¡Estén atentos a mis Llamados de Amor y de Conversión! ¡Estén atentos! 

Vendrán muchos profetas, y harán grandes milagros frente a sus ojos, devolverán a la vida incluso a los hombres. Harán grandes milagros solamente para llamar su atención. Los verdaderos profetas solamente transmiten el Mensaje del Cielo, anuncian y denuncian, para que cambien.
Hijos míos confíen en vuestra Madre, porque les ama mucho. Como la Madre Protectora en estos Últimos Tiempos les entrego mi Bendición Maternal y los espero a que regresen a Dios: en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén