Queridos hijos, adoren conmigo al Sagrado Corazón Eucarístico de mi amado hijo, Jesús.
Porque yo soy la Casa de Oro de la Santísima Trinidad. Yo soy la Mujer Vestida de Sol de Apocalipsis 12. Yo soy la Aurora que anuncia la venida del Rey, Jesucristo.[1] Y, como la Mujer Vestida del Sol, que aplasto la cabeza del dragón, soy enviada para dar los gritos de parto de mi Corazon, los últimos gritos, los Llamados de Amor para la conversión de toda la humanidad[2].
Soy la Gran señal que ya se aparece en el Cielo.
Los amo y les doy mi bendición maternal.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
[1] Cantar de los Cantares 6, 10
«¿Quién es ésta que surge como la aurora?»
[2] CIC 1138: La liturgia celestial muestra el cumplimiento de las visiones del Apocalipsis. CIC 972: La Iglesia contempla en María la realización perfecta de su propia santidad.
