11 de marzo de 2026 – LLAMADO DE AMOR Y DE CONVERSIÓN DEL CASTO Y AMANTE CORAZÓN DE SAN JOSÉ

11 de marzo de 2026 – LLAMADO DE AMOR Y DE CONVERSIÓN DEL CASTO Y AMANTE CORAZÓN DE SAN JOSÉ

Alabado sea el Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús. 

Hijos, a través de los Últimos Llamados de Amor y de Conversión, la Mujer vestida del Sol, que es Corazón Doloroso e Inmaculado de María, expresa sus gritos de parto y el Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús llama a la puerta1.

Estos Llamados están prefigurados en Apocalipsis. 

Jesús y María llamando al mundo a la comunión con la Trinidad Santísima, el culmen de toda vida.

Hijos han sido llamados a la comunión con la Santísima Trinidad y esa es la Morada más alta de la Perfección donde reside la Santidad Divina2

Con mi Casto y Amante Corazón, yo, su padre San José, los guío como el Patriarca de los Últimos Tiempos. 

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.  Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


1 APOCALIPSIS 12, 1; 3,20
Apocalipsis 12, 1: Un gran signo apareció en el Cielo, una Mujer, vestida del sol,
Apocalipsis 3, 20: Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.

2 Catecismo de la Iglesia Católica ccc260
El fin último de toda la economía divina es la entrada de las criaturas en la unidad perfecta de la Bienaventurada Trinidad (cf. Jn 17,21-23). Pero desde ahora somos llamados a ser habitados por la Santísima Trinidad: «Si alguno me ama —dice el Señor— guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él» (Jn 14,23).
«Dios mío, Trinidad que adoro, ayúdame a olvidarme enteramente de mí mismo para establecerme en ti, inmóvil y apacible como si mi alma estuviera ya en la eternidad; que nada pueda turbar mi paz, ni hacerme salir de ti, mi inmutable, sino que cada minuto me lleve más lejos en la profundidad de tu Misterio. Pacifica mi alma. Haz de ella tu cielo, tu morada amada y el lugar de tu reposo. Que yo no te deje jamás solo en ella, sino que yo esté allí enteramente, totalmente despierta en mi fe, en adoración, entregada sin reservas a tu acción creadora» (Beata Isabel de la Trinidad, Oración)

Llamado en PDF

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