El mundo ha olvidado el valor infinito que tiene la caridad.
Mi Sagrado Corazón, acérquense a mi Sagrado Corazón, desde mi Sagrado Corazón, contémplenme.
Oh alma de mi Corazón, miren mi amor, miren el amor que les tengo; los invito nuevamente a meditar en el amor de Dios.
No se está meditando en el amor de Dios; el mundo ha olvidado el valor infinito que tiene la caridad.
Por eso la humanidad aún sigue en el estado que se encuentra, por eso las familias se destruyen, por eso las almas arrastran sus pecados y sus vicios, porque aún no meditan en el amor que les tengo.
Queridos hijos, piensen más en el amor de Dios y crean en el amor de Dios y clamen a mi Espíritu Santo, que les enseñe el amor que les tengo.
Alma, si te dejaras amar por Mí, tu vida sería muy diferente; si te dejaras amar por Mí, no estarías en la zozobra en la que vives; si te dejaras amar por Mí, no estarías vacío; si te dejaras amar por Mí, también tú serías instrumento de misericordia para los demás.
El amor que les tengo no solo transforma la vida de quien recibe mi amor, también transforma la vida de los que le rodean. ¿Quieres que tu entorno cambie? ¿Quieres que tu familia cambie? Sé, entonces, instrumento de misericordia para ellos.
El amor que recibe el alma cuando ya se encuentra conmigo se transforma en Obras de misericordia, para los demás.
Entonces el Amor que yo les doy no solamente es para ustedes; también, por medio de ustedes, llega el Amor a los demás.
Por eso, no solo los invito a que reciban mi amor, también los invito a que lo transmitan. Queridos hijos, sean instrumentos del amor de Dios.
Adéntrate, alma, en mi Corazón, inúndate del Amor que te tengo y, con tu vida diaria y con tus acciones normales de la vida, transmite este amor a los demás.
¡El amor reinará! Cuando he dicho que mi Sagrado Corazón reinará, he dicho que el amor reinará.
El amor de mi Corazón lo cambiará todo, pero deben iniciar a pedirlo, a vivirlo y a transmitirlo.
Yo, vuestro Jesús, desde este lugar santo de Nuestros Sagrados Corazones, bendigo a todo el mundo.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
