Adoren, alaben, bendigan, exulten de júbilo y acción de gracias al Sagrado Corazón Eucarístico del Cordero de Dios viviente que, con su resurrección, ha abierto las puertas de la vida trinitaria al mundo (Efesios 2,18; 2 Pedro 1,4).1
Ahora, por la Pascua del Cordero (Éxodo 12,14)2, el Padre Tierno y Misericordioso, el Espíritu Paráclito, junto al Corazón Eucarístico del que es la Palabra, puede morar, vivir y estar en el corazón del hombre.
La Pascua es una fiesta trinitaria y mi Casto y Amante Corazón, resucitando glorioso por los méritos de mi Divino Hijo legal, ha sido primicia de los justos3.
De ese Reino Trinitario, con mi Casto y Amante Corazón, los bendigo y los exhorto a ser testigos vivientes del amor trinitario para el mundo.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
- Efesios 2,18
“Porque por medio de Él, los unos y los otros tenemos acceso al Padre en un mismo Espíritu.”
- Pedro 1,4
“Para que por ellas lleguéis a ser partícipes de la naturaleza divina.”
- Éxodo 12,14
“Este día será para vosotros memorable, y lo celebraréis como fiesta en honor del Señor.”
- Redemptoris Custos, 1 JUAN PABLO II SOBRE LA FIGURA Y LA MISIÓN DE SAN JOSÉ EN LA VIDA DE CRISTO Y DE LA
IGLESIA
“San José participó como ningún otro en el misterio de la Encarnación… sirviendo directamente a la persona y misión de Jesucristo.”
