Nuestros Llamados de Amor y Conversión y nuestro Apostolado son una prenda de amor para todos ustedes.
Pequeño lirio crucificado con Jesús transmite al mundo mi llamado.
Queridos hijos, a través de nuestros Últimos Llamados de Amor y de Conversión, deseo que comprendan el inmenso amor que en ellos fluye para la humanidad.
Hijitos nuestros Llamados de Amor y Conversión y nuestro Apostolado, son una prenda de amor para todos ustedes.
Es necesario que, a través de la meditación, de la oración y de la perseverancia, vayan comprendiendo esta Obra del Amor para ustedes.
Hijos, los invito a la humildad; la humildad es reconocerse nada ante Dios (Proverbios 29, 23) y dejarse ayudar por Dios y por el hermano.
El alma humilde reconoce que nada puede, pero se abandona en Dios, «porque para Dios nada hay imposible», pero el humilde reconoce que cuando no puede realizar algo, necesita de la ayuda de su hermano.
Por eso, amados hijos, en humildad reconozcan la ayuda que nuestros Sagrados Corazones Unidos les están brindando, para que recorran este desierto árido de la vida humana hacia el glorioso Reino de Dios.
Hijos, entren a mi Castísimo Corazón, recorran el Camino de San José, porque en este caminar con vuestro padre San José, la humildad es primordial para recorrerlo.
Yo, vuestro padre San José, el humilde obrero y servidor por Jesús y por María, desde este santo lugar, bendigo al mundo entero.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo Amén.
Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
