3 de noviembre de 2018 – LLAMADO DE AMOR Y CONVERSIÓN DEL CORAZÓN DOLOROSO E INMACULADO DE MARÍA

3 de noviembre de 2018 – LLAMADO DE AMOR Y CONVERSIÓN DEL CORAZÓN DOLOROSO E INMACULADO DE MARÍA

Mi Corazón Doloroso e Inmaculado es la misma Mujer Vestida del Sol. 

Querido hijo, hoy es el aniversario de la Encarnación mística de nuestros Corazones en el tuyo y, como regalo, Jesús quiere darte, de forma invisible pero real, su Corona de Espinas, pero de forma permanente y así reparar la dureza de los corazones de mis hijos; eso consuela mucho a Jesús y a mi Corazón Maternal.

Queridos hijos, el Doloroso e Inmaculado Corazón es el título más grande que la Trinidad Santísima ha dado a vuestra Madre y es la devoción mariana para los últimos tiempos. Es necesario que se establezca en el mundo la devoción a mi Doloroso e Inmaculado Corazón con la formación de Cenáculos de Oración; esto conseguirá un tiempo de misericordia para toda la humanidad. 

Queridos hijos, necesito de vuestra ayuda, de vuestra conversión y obediencia a mis pedidos; la mano de Jesús está siendo muy pesada, los pecados aumentan y no hay almas que hagan reparación. Con mi apostolado vengo a reclutar un ejército mariano que se transforme en una cruzada permanente de reparación. ¡Abran sus corazones y escuchen a vuestra Madre! Estoy preocupada porque los hombres no reconocen que la Mujer del Sol ya está reuniendo al resto de sus hijos (Romanos 11, 4-5). Mi Corazón Doloroso e Inmaculado es la misma Mujer Vestida del Sol. 

Queridos hijos, por eso, quiero que comprendan que, al peregrinar a este Aposento de Nuestros Corazones Unidos, sus frentes son selladas con la Sangre del Cordero y con esa misma Preciosa Sangre escribo en sus corazones el Fiat Mihi, el hágase en Mí. Solo viviendo el Fiat pueden consolar a Jesús. No sean indiferentes a mis palabras y a mis manifestaciones de amor maternal. Que todos los hombres acojan estos Últimos Llamados de Amor a la Conversión. 

Como María Corredentora, abogada, medianera de todas las gracias, la Mujer Vestida del Sol, bendigo a todos mis hijos, desde este lugar sagrado, con mi bendición maternal. 

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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