El Apostolado es mi instrumento para unir a mis apóstoles.
Mi Apostolado es la Obra más grande que mi Corazón ha suscitado; esta Obra es un llamado de misericordia para todos los hombres. Todos tienen un lugar en mi Corazón. Pero mi Corazón sufre porque veo en sus corazones, apóstoles míos, que no han clamado a mi Divino Espíritu, para que, con su asistencia, puedan comprender la importancia de esta Obra y la belleza de este Llamado.
Apóstoles míos, sufro porque no quieren comprender que en mi Apostolado tienen la culminación de gracias: mi Corazón Eucarístico, fuente y culmen de todas las gracias.
Hijos míos, oren, para que sus corazones puedan entender la urgencia de escuchar y vivir estos últimos llamados. A través del Apostolado de Nuestros Sagrados Corazones y de estos últimos llamados de amor, estoy reuniendo a mi ejército. El Apostolado es mi instrumento para unir a mis apóstoles en este fin de los tiempos. Mi Apostolado es una cruzada permanente de oración, reparación e intercesión.
Hijos míos, a través del más pequeño de mis profetas, les he dado por medio de mi Espíritu y del Corazón Doloroso e Inmaculado de mi Mamá, la Devoción Reparadora Eucarística; viviendo esta devoción con el corazón, me acompañan en el Getsemaní, interceden por los pecadores y con la reparación detienen el castigo (Eclesiástico 18,24).
Hijos míos, oren, para que puedan comprender la grandeza que he dado en estos tiempos al revelar la era gloriosa de los Sagrados Corazones Unidos.
Soy Jesús, amor eucarístico y misericordioso.
Los bendigo.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
