La devoción reparadora eucarística
Mi Sagrado Corazón es Eucarístico, verdaderamente es el Pan bajado del Cielo (San Juan 6,58). Pero también mi Corazón es agonizante, aún hoy los corazones son un Getsemaní para Mí, pues me mantengo agonizante por sus pecados y me mantengo agonizante en los sagrarios.
Este Apostolado nace de mi Corazón, para compartir conmigo la agonía de Getsemaní. Mis apóstoles también me acompañan, pero no duermen, sino que oran y velan con la Devoción Reparadora Eucarística que el Espíritu Santo y el Corazón de mi Madre han dictado a mi pequeño profeta, para que con estas oraciones me hagan compañía en Getsemaní.
Mi Apostolado, también, vive la espiritualidad del huerto de los olivos, es decir la vigilia, la reparación y la adoración. Mi Padre es consolado grandemente con la Devoción Reparadora.
Mi Corazón agonizante los bendice.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María Purísima sin pecado original concebida.
