Adorado sea el Sagrado Corazón Eucarístico de mi amado hijo Jesús.
Hijos muy amados agradezcan a la Santísima Trinidad mi presencia entre ustedes.[1]
Hijos, están viviendo el tiempo de los tiempos; están viviendo una era de misericordia, pues en este tiempo la misericordia del Padre ha enviado la gran señal a la tierra para que se cumpliera Apocalipsis 12[2].
Revelar mi Corazón Doloroso e Inmaculado es revelar a la Mujer Vestida del Sol. Por eso, este tiempo es la alianza de los Dos Corazones porque los Dos Corazones: el Cordero, el Sagrado Corazón Eucarístico de Jesucristo y la Mujer Vestida del Sol, mi Corazón Doloroso e inmaculado ya han sido mostrados a toda la humanidad. Y la Mujer Vestida del Sol viene a reunir a todos sus hijos para formarlos como el Ejército del Cordero. Y eso es mi Apostolado, el Ejército del Cordero formado por mi Corazón.
Llamo al mundo entero a que mire al Cielo y en mi Corazón Doloroso e Inmaculado vean realizada la aparición de la gran señal de su Madre Vestida del Sol.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
El instrumento: El Señor, Nuestra Señora han venido llenos de gracias. Cuando daba la Madre su llamado, nos miró de manera especial a cada uno y estaba muy contenta al mirarnos, al poner sus ojos sobre cada uno de ustedes yo miraba que ella se ponía muy contenta y sonreía.
Todas las intenciones ha dicho que se las ha llevado al trono de su Hijo. Y nos ha dicho que gracias por estar aquí. Y dijo también que quiere que estemos aquí cada Primer Sábado por amor a ella, que no nos vamos a arrepentir de servirle y de entregarnos a su corazón. Y también recuerden la promesa que la Madre y Jesús han dicho todo el que venga a este lugar amado por mí, fue sellado con la Sangre del Cordero en la frente y en el corazón.
Y todos hemos peregrinado, todos los cenáculos, todo el Apostolado Mundial, a través de YouTube, a través de Zoom, ha peregrinado. Todos nosotros que estemos de aquí, que seamos de largo, cerca, hemos peregrinado y vamos entonces a recibir ese sello, esa promesa que la Madre ha dado de marcarnos con la sangre de su Hijo, el Cordero de Dios.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
[1] Juan 19, 26-27: 26 Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo a quien tanto amaba, dijo a su madre:
-Mujer, ahí tienes a tu hijo. 27 Después dijo al discípulo:
-Ahi tienes a tu madre.
Y desde aquel momento, el discípulo la recibió como suya.
[2] Catecismo de la Iglesia Católica, 411: María, la nueva Eva.
