Amado hijo, como Dios Padre Tierno y Misericordioso, vengo a renovar las gracias de esta espiritualidad de los Últimos Tiempos: la Alianza de los Dos Corazones[1].
Esta espiritualidad fue profetizada, revelada y establecida por Mí, desde el principio de la historia salvífica:
La Mujer con su descendencia aplastará la cabeza de la serpiente infernal; ya estaba anunciado por Mí el Triunfo del Corazón Doloroso e Inmaculado de María y el Reinado de gracia del Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús.
Esta espiritualidad de esta Alianza de los Dos Corazones la entrego como un camino concreto de santidad dentro de la Iglesia[2]. Este camino concreto de santidad es el Apostolado de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María. Y la espiritualidad de este Apostolado es la Alianza de los Dos Corazones Unidos por el Espíritu Santo desde el Génesis hasta el Apocalipsis.
Mi pequeña Nada, tu Padre Tierno y Misericordioso está viniendo a renovar la Devoción a los Dos Corazones y te he llamado, desde tu nada, a ser un heraldo de esta Alianza de Salvación.
Te amo, te bendigo y te envío.
En el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
[1] Jeremías 31, 31-33
«Van a llegar días —oráculo del Señor— en que yo pactaré con la casa de Israel y con la casa de Judá una alianza nueva… Pondré mi ley dentro de ellos y sobre sus corazones la escribiré.»
Ezequiel 36,26-27
«Les daré un corazón nuevo, infundiré en ustedes un espíritu nuevo…»
[2] El Magisterio confirma la centralidad de la santidad, la Eucaristía y la misión maternal de María en la economía de la salvación,
La economía de la salvaciónCIC 50-73
La Revelación divina desarrolla progresivamente el designio de Dios.
El Espíritu Santo
CIC 683-747
El Espíritu conduce a toda la verdad y santifica la Iglesia
Revelaciones privadas
CIC 67
No pertenecen al depósito de la fe, pero ayudan a vivirla en una época determinada.
