Hijos muy amados, adoren al Padre, al Hijo y al Espíritu Paráclito[1]. Ofrezcan sus oraciones de gratitud. Alégrense y tengan esperanza porque el Señor me permite estar con ustedes y guiarlos, conducirlos y llevarlos al Corazón de mi Hijo. Queridos hijos, por eso este tiempo es tiempo de misericordia.
Mi pobre instrumento, hoy es el día de la Virgen de Apocalipsis. Hoy conmemoran la profecía cumplida de la gran señal que aparece en el cielo: La Mujer Vestida del Sol, coronada de doce estrellas y la luna bajo sus pies. Es mi Doloroso e Inmaculado Corazón el cumplimiento de esta profecía. Es mi Doloroso e Inmaculado Corazón la gran señal que aparece en el cielo. Es mi Doloroso e Inmaculado Corazón: la Mujer Vestida del Sol[2].
Alaben a mi Hijo, porque la gran señal ya ha sido manifestada al mundo. Les doy mi bendición maternal.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
[1] CIC 2628
La adoración reconoce a Dios como Creador y Salvador.
[2] Apocalipsis 12,1
«Apareció en el cielo una gran señal:
una Mujer vestida del Sol,
con la luna bajo sus pies,
y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.»
Génesis 3,15
La Mujer anunciada desde el comienzo.
Isaías 60,1-3
«¡Levántate y resplandece!»
Cantar 6,10
«¿Quién es ésta que aparece como la aurora,
hermosa como la luna,
refulgente como el sol?»Desde muy antiguo este texto fue aplicado a María.
Lucas 1,28
«Llena de gracia.»
