El mayor atributo de mi misericordia insondable: mi Sagrado Corazón Eucarístico
El gran regalo que ha sido dado a la humanidad es la Misericordia.
Con mi dolorosa Pasión, el mundo canceló las deudas que tenía con Dios (Colosenses 1, 14). Yo, Jesucristo, vine a pagar esta deuda que no era mía, sino de ustedes. Y, por misericordia gratuita, sus deudas fueron canceladas con mi Preciosísima Sangre y con mi Sacratísimo Corazón sacrificado por amor en el altar de la Cruz.
Hijos míos, este sacrificio permanece siempre vivo y es un solo sacrificio perpetuo. En el Santo Sacrificio de la Misa se actualiza mi entrega por ustedes. Como el mundo ha olvidado el valor de la Eucaristía, he venido a revelar el Don de los dones, la Gracia de todas las gracias y el acto más sublime de amor, el mayor atributo de mi misericordia insondable: mi Sagrado Corazón Eucarístico. Esto no es solo una advocación más, es un último llamado para la conversión del mundo entero a través de mi Corazón sacramentado y sacrificado perpetuamente por todos ustedes.
Con mi Sagrado Corazón Eucarístico, del cual brotó la Preciosa Sangre que lava los pecados del mundo, Yo los bendigo.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Ave María purísima, sin pecado original concebida.
