1 de agosto de 2026 – LLAMADO DE AMOR Y CONVERSIÓN DE DIOS PADRE TIERNO Y MISERICORDIOSO

1 de agosto de 2026 – LLAMADO DE AMOR Y CONVERSIÓN DE DIOS PADRE TIERNO Y MISERICORDIOSO

Hijitos muy amados, Yo los estoy conduciendo para que vivan en la Comunión Trinitaria[1]. Y para vivir este don deben ser eucaristizados e inmaculatizados[2]. Que, ya no vivan ustedes, sino que sea mi Hijo Cristo quien viva en ustedes. Y que, en esa vivencia de Cristo, sean formados semejantes al Corazón purísimo de mi Hija Inmaculada. Por eso, conociendo el misterio de esta espiritualidad de la Alianza de los Dos Corazones que desde el principio hasta el final de la Sagrada Escritura está manifestada, puedan vivir los Últimos Llamados de Amor y de Conversión, pues estas revelaciones privadas están en un auténtico servicio del Evangelio, del Magisterio y de la Madre Iglesia.

Por eso también, para que profundicen en estos Últimos Llamados de misericordia al mundo, lean y medítenlos cada uno. Y cuando se mencione a mi pobre instrumento por su nombre, reemplacen ese nombre por el de cada uno, de modo que sepan que el Llamado es personal; es para cada alma. Y así, entenderán mejor la obra de los Dos Corazones, vivirán mejor los Llamados de Amor y de Conversión y practicarán mejor la caridad cristiana en todos los sentidos de su existencia[3].

Hijos muy amados, Yo les estoy desvelando la Alianza de los Dos Corazones que prometí que salvarían al género humano, en Génesis[4]. Y ahora, esta Alianza es un modo de vivir concreto, viviendo todos nuestros Llamados de Amor y de Conversión, orando, todos, las devociones de los Últimos Tiempos entregadas al Apostolado y a la humanidad entera. Y siendo hijos fieles, desde la vida diaria, de esta Alianza de los Dos Corazones, con el testimonio.

Hijos, son muy amados y por eso entrego a la humanidad la Alianza que la salvará. Al Redentor unido a la Corredentora, el Cordero y la Mujer Vestida del Sol. Estos Dos Corazones son la esperanza que entrego a todo mi Pueblo.

Su Dios y Padre Tierno y Misericordioso los ama.

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


[1] La participación en la vida de la Trinidad:

Juan 17, 21-23: «Que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti».;

Catecismo de la Iglesia Católica (CIC 260): «El fin último de toda la economía divina es la entrada de las criaturas en la unidad perfecta de la Trinidad.»

[2] La configuración con Cristo por la Eucaristía y la imitación de María:

Jn 6, 51-57 51:

 Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre*; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.» 52 Discutían entre sí los judíos y decían:«¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» 53 Jesús les dijo: «En verdad, en verdad les digo: si no comen la carne del Hijo del hombre,y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes.

54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día.

55 Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida.

56 El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él.

57 Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí».

Lumen Gentium 63:

María es modelo perfecto de la Iglesia.

[3] Las revelaciones privadas como ayuda pastoral para vivir el Evangelio  

Catecismo de la Iglesia Católica 67 (CIC 67). «No pertenecen al depósito de la fe. Su función no es mejorar o completar la Revelación definitiva de Cristo, sino ayudar a vivirla más plenamente.»

[4] La alianza profética entre el Redentor y la Mujer anunciada en Génesis 3, 15:

Génesis 3, 15:«Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya.»

y consumada en Apocalipsis 12.

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