Los Aposentos, grados de perfección
Apóstoles de Jesús, María y José: el camino de la santidad dado para estos Últimos Tiempos es el camino de la reparación eucarística y mariana.
En este camino de reparación avanzarán ayudados por la misericordia insondable y divina en los grados de la perfección.
La reparación eucarística consiste en volver a la adoración a Jesucristo, realmente presente en el Santo Sacramento, en unirse nuevamente a la Iglesia a través del Sacramento de la reconciliación y vivir el Evangelio. Vivir en reparación eucarística significa que el Santo Sacrificio de Jesús en el altar debe ser el centro de la vida, de los actos y del corazón.
La reparación mariana es aceptar a nuestra Señora como Madre, creer en los Dogmas de fe de nuestra Señora, consagrarse a su Doloroso e Inmaculado Corazón y vivir con amor y obediencia sus últimos Llamados de Amor y de Conversión a la humanidad.
Viviendo esta espiritualidad reparadora, eucarística y mariana, la Divina Misericordia asistirá sus almas para que crezcan a través de los grados de la perfección (Salmos 84, 12), que son los Aposentos de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús, María y José, del Espíritu Santo y del Padre Eterno.
Sean testigos vivientes del amor de Dios y ejemplos de conversión.
Yo, Teresa de Jesús, que también en la tierra viví el espíritu de este Apostolado, los bendigo con mi intercesión.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María purísima, sin pecado original concebida.
