Manuel de mi Sagrado Corazón Eucarístico, tú eres de mis Santas Llagas; mi misericordia se ha fijado en ti para que sirvas a tu Madre, la Iglesia y a tus hermanos los hombres.
Y des a conocer los Últimos Llamados de Amor y de Conversión y anuncies que el Cordero, con los signos de la inmolación[1], en medio del Trono, se está apareciendo[2].
Mi Sagrado Corazón Eucarístico es el Cordero que está en el Trono y apacentaré y guiaré a todos los corazones a la fuente del agua y de la sangre de mi Corazón[3].
Pequeña nada, anuncia que el Cordero del Apocalipsis ya se está apareciendo y que vengo a enjugar toda lágrima[4] y a eucaristizar todo corazón.[5]
Te envío, te amo y te bendigo
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María Purísima, sin pecado original concebida
[1] Apocalipsis 5,6 «Vi en medio del trono… un Cordero de pie, como degollado».
[2] Apocalipsis 7,17: «Porque el Cordero que está en medio del trono será su pastor».
[3] Evangelio:
- Primera Carta a los Corintios 5,7 «Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado».
- San Juan 6,51 «El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».
- Apocalipsis 5,12 «Digno es el Cordero degollado».
- Apocalipsis 19,9 «Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero».
[4] Catecismo 1044: Describe la nueva creación donde desaparecerán el sufrimiento, el llanto y la muerte.
[5] Evangelio:
- Carta a los Gálatas 2,20 «Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí».
- Evangelio según San Juan 6,56 «El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él».
- Carta a los Romanos 12,1 «Ofreced vuestros cuerpos como sacrificio vivo».
- Segunda Carta de San Pedro 1,4 «Llegáis a ser partícipes de la naturaleza divina».
