Sean ustedes mis llamados vivientes de amor y de conversión.
Hijos míos, deben profundizar en las revelaciones privadas que son dadas a través de mi profeta para mi Apostolado. Hijos míos, estas revelaciones privadas están sirviendo al Evangelio y a la Doctrina de la Iglesia de mi Hijo. Estas revelaciones son una exhortación para que vivan lo que mi Hijo les ha enseñado y lo que la Iglesia les pide.
Hijos míos, estas revelaciones, por orden de Dios Padre, son dadas a ustedes como los Últimos Llamados de Amor y de Conversión para la humanidad. Estos son los últimos avisos para que el hombre cambie, repare sus pecados y santifique su conducta.
Hijos míos, el nombre de estas revelaciones es, en sí mismo, un mensaje. Los llamo al amor y a la conversión; esto quiere decir que, si existe el amor en el corazón, el amor que proviene de Dios, el corazón se convertirá.
Hijos míos, amen y conviértanse. Ganen méritos viviendo los Llamados de Amor y sean testimonio viviente del Evangelio de Jesús para sus hermanos. Solo a través de la oración y del testimonio del amor los hombres conocerán a Jesús; sean ustedes mis llamados vivientes de amor y de conversión.
Con mi Doloroso e Inmaculado Corazón, que es la plenitud de la devoción Mariana, los bendigo desde este, mi santuario espiritual.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
