La unidad del Espíritu Santo con el Doloroso e Inmaculado Corazón de mi Mamá.
Apóstoles de mi Sagrado Corazón Eucarístico, deben comprender que, por medio de este pequeño instrumento, he formado mi Apostolado, la Obra Magna de mi Corazón; y he dado a mis apóstoles no solamente la espiritualidad de los Sagrados Corazones Unidos, sino un carisma (1 Corintios 12, 31) —que nunca había sido dado en su forma y plenitud: la Unidad del Espíritu Santo con el Doloroso e Inmaculado Corazón de mi Mama (San Lucas 1, 35).
Al vivir este carisma, mi Madre y mi Espíritu los llenan totalmente de la presencia de la Trinidad Santísima y los sellan como apóstoles de los Últimos Tiempos.
Deben comprender, apóstoles míos, que para estos Últimos Tiempos estaba reservada la revelación de mi Sagrado Corazón Eucarístico y el Corazón de mi Mamá como la puerta que abrirá mi Reino, para que venga sobre la tierra.
Para estos Últimos Tiempos había reservado la devoción de las devociones: mi Sagrado Corazón Eucarístico.
Lo que revelé a Santa Gertrudis, a Santa Brígida, a Santa Hildegarda, a Santa Margarita María, a Santa Faustina y a muchas otras almas y profetas, lo anunciaré al mundo, una última vez, por mis Llamados de Amor y Conversión.
Escúchenme atentamente, mi Corazón Eucarístico viene nuevamente a rescatar a la humanidad y a reunir al Resto Fiel de todas las naciones en mi Apostolado.
Con amor misericordioso los bendigo.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
