La devoción de las devociones
Mi Sagrado Corazón Eucarístico es el Gran Don para estos tiempos; en mi Sabiduría infinita he escogido este tiempo, he suscitado mi Obra del Apostolado y he dado al mundo los Últimos Llamados de Amor y de Conversión para manifestar este Gran Don de mi Misericordia insondable.
Comprendan, hijos míos, que el más grande tesoro en mi Iglesia es la Santísima Eucaristía; pero, también me he manifestado a muchos santos y profetas revelando un atributo de mi Corazón, y ahora, en este tiempo, y desde este Aposento revelo para todo mi Resto Fiel el Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús, y con los dos Rayos de Sangre y Agua doy a la humanidad un tiempo de Misericordia.
Apóstoles de mi Corazón Eucarístico deseo que comprendan la profundidad de esta devoción, que es para este tiempo, pero viene a completar de manera perfecta, todas las otras devociones a Mí, vuestro Señor Jesucristo (San Mateo 5: 17). Por eso, esta es la devoción de las devociones y el don de los dones. Comprendan que aquí y con mi Obra se cumple la Gran Señal: la Mujer Vestida del Sol, que es la precursora del Reinado de su Hijo.
Hijos míos, mi Corazón Eucarístico les insiste de nuevo: ¡escuchen mis Llamados de Amor y de Conversión y oren con perseverancia mis Cenáculos de Oración!
Que, con su entrega, oración y obediencia, se expanda por el mundo entero la gran Devoción a los Sagrados Corazones Unidos. Abran sus corazones a mi amor misericordioso y que mi Espíritu dé fuerza y alegría a sus corazones.
Bendigo al mundo entero con mi Corazón Eucarístico desde este Aposento de la Sagrada Familia:
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
