En el Cenáculo de Oración se concentra todo el Amor Misericordioso del Padre.
Queridos hijos, con urgencia maternal, pero con un amor profundamente misericordioso, los invito de nuevo: abran sus corazones al Amor de Dios; porque cuando abren sus corazones, le permiten a su Espíritu, sanarlos, fortalecerlos y edificarlos. Así, queridos hijos, con el corazón abierto, permiten a Dios actuar en ustedes.
Hijos míos, quiero que comprendan que todo el Cenáculo de Oración ha sido dictado por el Espíritu Santo, por el Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús y por mi Doloroso e Inmaculado Corazón. Todas las oraciones que el Cenáculo contiene han sido dadas en Divina Voluntad, pero además reúnen todas las oraciones divinamente reveladas a otros profetas y santos. Porque es importante que entiendan que en el Cenáculo de Oración se concentra todo el Amor Misericordioso del Padre. Y he venido a formar y quiero que se propaguen por toda la tierra Cenáculos de Oración, almas fieles reunidas en oración, intercediendo por la Iglesia, pidiendo el Triunfo de mi Corazón Maternal y el Reinado Eucarístico del Corazón de Jesús.
Hijos míos, entiendan la urgencia de estos tiempos. Ustedes son los hijos de la Mujer Vestida del Sol y Yo soy la Mujer Vestida del Sol y quiero encender a toda la humanidad en el Nuevo Pentecostés.
Hijos míos, es importante atender a los últimos Llamados de Amor y perseverar en los Cenáculos de Oración. Viviendo mis Llamados y orando en mi Corazón podremos realizar los designios de misericordia de Jesucristo, a través de su Madre, para el mundo entero y la Iglesia. Recuerden que todo lo que Yo, vuestra Madre, he dicho a muchas otras almas escogidas, lo diré y recordaré por última vez en mis Llamados de Amor, porque mi Apostolado es el epílogo final de los Corazones de Jesús y María.
Les doy mi Bendición Maternal.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
