Un llamamiento de Misericordia
YO SOY el Divino Cordero que está sobre el Trono. Este Cordero muestra las heridas, heridas causadas por el sacrificio.
Apóstoles, Yo, Jesucristo, me muestro a ustedes crucificado, alzado sobre el Trono de la Cruz (Juan 8, 28), mostrando las heridas del Sacrificio, las Gloriosas Llagas de mi Crucifixión y mi Corazón y mi Cuerpo Eucarístico como el centro de toda esta Revelación.
Soy el Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús, prefigurado en el Cordero del Apocalipsis, y estoy dando a la humanidad un llamamiento de misericordia para que se arrepienta y crea y, creyendo, se salve.
Apóstoles de mi Sagrado Corazón han sido llamados a esta obra de misericordia que es mi Apostolado; con gratitud respondan, con amor obedézcanme, y con humildad den testimonio de estos Últimos Llamados; sean ustedes los Llamados vivientes de Amor y Conversión.
Con misericordia los bendigo.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
