Getsemani, espíritu de oración, vigilia y reparación
Los apóstoles de Nuestros Sagrados Corazones deben, también, compartir con mi Agonizante y Eucarístico Corazón mi Getsemaní (San Marcos 14, 32).
Mi Apostolado también vive el espíritu del Getsemaní, espíritu de oración, vigilia y reparación.
Mi Apostolado son las almas a las que he llamado a orar y velar conmigo, para reparar y consolar el Corazón de mi Padre.
Por eso les he dado la Devoción Reparadora Eucarística, para que me acompañen, consuelen, adoren y reparen mi agonizante Corazón Eucarístico. Ser apóstol de Nuestros Sagrados Corazones también es ser apóstol que acompaña a Jesús en la agonía de Getsemaní.
Con amor misericordioso y con mi Sagrado Corazón Eucarístico, desde este huerto de Nuestros Sagrados Corazones Unidos, los bendigo.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Ave María purísima, sin pecado original concebida.
