Queridos hijos, con mucha alegría vengo a consagrar este Centro Espiritual y Cenáculo de nuestros Sagrados Corazones, repitiendo la misma promesa que entregué en mi Jardín, que de ese lugar se esparciría el amor y la gloria de nuestros Sagrados Corazones. Así, lo mismo aquí todo Centro Espiritual y Casas Cenáculos son réplicas del Jardín de nuestros Dos Corazones; por eso consagro, bendigo y santifico con mi bendición maternal esta propiedad para que sea útil para la gloria de Dios, el Reino de nuestros Dos Corazones y la salvación de muchos.
He besado esta Cruz… es por medio de ella que dejo mi presencia permanente.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
